domingo, 4 de octubre de 2015

I Congreso Latinoamericano de Filosofías e Infancias: Grupo el Pensadero (conferencia)


Impresiones cinematográficas sobre la infancia:
Esta conferencia fue dada por Gustavo Schujman, quien comenzó a partir de la lectura de un relato ocurrido en una institución educativa, a fin de poder analizarlo a partir de diferentes películas, y reflexiones personales, planteando interrogantes, estrechando vínculos, manifestando sentimientos, etc.
Relato:
Daniel cursó 4º grado en mi escuela el año pasado. Desde el primer día, su maestra me manifestó su enorme preocupación por la conducta de Daniel, sus malas contestaciones, su bajo rendimiento escolar, sus agresiones físicas a los compañeros, su falta de integración al grupo. Permanentemente intentaba escapar del aula y de la escuela. Propuse citar a los padres y derivarlo al Equipo de Orientación Escolar (prácticas formales en toda institución). Esta última intervención fue posible como acción de la escuela, pero citar a los padres para el mes de julio, en que tomé el cargo, había sido imposible por parte de quienes me precedieron. Daniel no tiene mamá, vive con su papá, que trabaja todo el día, y se encuentra al cuidado de una abuela, hasta que su papá regresa. Ante los llamados de la escuela, la abuela concurría a las citaciones, pero manifestaba su incapacidad para dar alguna respuesta ante las quejas planteadas por los docentes y manifestaba que el padreno quería venir a la escuela, porque siempre lo llamaban para quejarse de su hijo. Hasta acá todos eran obstáculos. Llamé muchas veces a Daniel a Dirección, sólo para conversar con él. Al principio se mostraba desconfiado y muchas veces no venía. Cuando lo hacía preguntaba: —¿Qué hice ahora? Fui conociendo algo de su mundo, el dolor por la pérdida reciente de su mamá... su pasión por la música. Me contó que con la profesora de Música, estaban viendo una película que lo fascinaba: Los coristas. Me reuní con la profesora. Me contó que Daniel se emocionaba hasta las lágrimas cuando veía la película. Que la situación de desamparo de los protagonistas lo conmovían y que pedía verla una y otra vez, incluso en los recreos. Que había sacado por fonética en francés la canción final de la película y que sin tener conocimientos de música interpretaba a la perfección en flauta la melodía. No dudé, levanté el teléfono, llamé al papá y le dije que lo esperaba al otro día en la escuela. Que tenía una noticia maravillosa para contarle de su hijo. Le expliqué que no lo llamaba por ningún problema de conducta, que necesitaba conocerlo y hablar con él. Que era nueva en la escuela y que me diera una oportunidad. Preparamos una reunión con la profesora de Música y las maestras de 4º. La cara del papá mientras le hablábamos fue el mejor regalo de la reunión. Dijo que era la primera vez que lo llamaban para decirle algo bueno de su hijo. La profesora le explicó que si estaba de acuerdo, podía conseguirle una beca en la escuela de música. En el acto de fin de año, Daniel, con su voz finita y angelical, interpretó en francés la canción del final de la película. Hoy cursa 5º grado. Es un alumno capaz, responsable y estudioso. Se destaca en el área de Matemática, situación que permanecía oculta por su poca dedicación al estudio. Por la tarde, tres veces por semana, estudia música. A la salida, cuando pasa por mi lado, siempre me sonríe y me dice gracias. Yo le digo gracias a él, porque me ayudó a proponerme como tarea profesional trabajar más de cerca con la dificultad, con estos alumnos que el sistema expulsa porque salen del saber convencional. Porque son difíciles, diferentes. Si los docentes nos propusiéramos escuchar más la vida de nuestros alumnos, conocerlos, buscar en sus vidas esa punta que Daniel nos mostró con su emoción, con su interés inusual por la música, si cada alumno pudiera ser valorado en la totalidad de su persona y no en la parcialidad de sus pequeños tropiezos, si los derechos del niño no quedaran en el discurso... estoy segura que los índices de fracaso escolar y violencia en la escuela serían bien diferentes.
Entonces comienza a analizar el rol y desempeño de la directora, quien va transitando por diferentes momentos y modos de actuar.
Al principio, según el expositor, esta mujer se mantiene en el plano de la conducta, pues se limita a efectuar las prácticas formales propias de toda institución escolar, que consisten en citar a los padres y derivarlos al Equipo de Orientación Escolar.
Entonces se deja llevar por la conducta pero no actúa, hace lo que se espera de ella y lo que debe hacer según el rol que desempeña.
Pero al darse cuenta de que la conducta no funciona, decide salirse de ella, y pasar a la acción, a tomar decisiones.
Resulta interesante esto que dice, pues en el accionar de esta mujer se pueden apreciar, cómo ella convoca desde la escucha, y se convierte para el niño en un adulto que se interesa en él, que independientemente de sus actitudes, agresiones y bajo rendimiento, se acerca y lo escucha como el niño que es y no únicamente como alumno.
Entonces comienza a plantear la importancia del reconocimiento en nuestras vidas, pues, esta directora comienza a reconocer al niño, y de este modo, a ser reconocida. En palabras de Gustavo: “El reconocimiento es fundamental para todos los seres humanos, porque todos necesitamos existir, que es lo mismo que ser para otros, porque no podemos existir si no hay otros”.
Pensando en lo que nos plantea, me parece interesante poder relacionar este concepto del reconocimiento con la realidad de las instituciones educativas, en las cuales, muchas veces se genera un cierto malestar o numerosos conflictos por esa falta de reconocimiento.
Según el expositor todos precisamos un reconocimiento por conformidad y por distinción: queremos ser tratados como iguales, pero al mismo tiempo, ser distinguidos por nuestra capacidad, trabajo, por lo que hacemos.
Finalizado este primer momento de reflexión personal, se propone vincular el relato y la figura de la directora con distintas películas, tales como:
ü  Los coristas: donde en un reformatorio, hay niños “violentos” y “mal educados”, quienes son constantemente castigados y humillados. Pero llega un nuevo profesor, quien desde un primer momento ve niños además de alumnos, no olvida que detrás de sus apariencias y acciones hay niños y comienza a actuar para abrir posibilidades a estos niños que están desesperados. Escucha lo que vale la pena escuchar de los niños. Descubre que todos cantan y disfrutan de ello, y forma un coro. Acá al igual que en el caso de la directora, el profesor actúa, para poder dar algo significativo a esos niños, pues aunque la realidad para ellos continúe siendo dura, gracias al espacio que él les brinda ya tienen herramientas para poder matizarla.
ü  La mariposa: donde al igual que la directora hay un adulto que se relaciona con una niña que pasa mucho tiempo sola porque su madre está muy ocupada por razones laborales. Se trata entonces de un adulto que atiende al reclamo del otro, que se sale de la norma y que además, al igual que la directora, se banca la situación, toma una decisión entre deseos contrapuestos porque le puede llegar a traer problemas, pero la toma.
ü  Niños del cielo: donde un niño pierde los zapatos de la hermana y decide junto con ella no decirle nada a sus padres puesto que no tienen dinero para comprar unos nuevos y saben que si éstos se enteran, serán castigados. Como la niña va a la escuela por la mañana y el  niño por la tarde deciden usar el mismo par de zapatos e intercambiárselos en el camino. El problema es que el niño siempre llega tarde a la escuela. La directora de la institución constantemente le pregunta por qué llega tarde pero a modo de reto, es decir, se trata de una pregunta que viene acompañada con el reto, con la amenaza de sanción, donde realmente no importa el motivo por el que el niño llega tarde. Entonces plantea el expositor la diferencia entre esta mujer y la del relato, y nos invita a reflexionar sobre las preguntas que formulamos a nuestros alumnos en el día a día.
Esto me parece sumamente importante, puesto que muchas veces nuestras preguntas no son sinceras, no solo con nuestros alumnos sino con otros miembros institucionales. Formulamos interrogantes pero ¿realmente nos interesa conocer la respuesta, escuchar al otro?
Gustavo  nos propone de esta manera comenzar a reconocer a ese sujeto, a ese niño que tenemos en frente, reconocer su rostro, mirar y ver, tal y como lo hizo la directora.
ü  La vida es bella: donde un padre tiene que hacer uso de su imaginación para proteger a su hijo de los horrores de un campo de concentración nazi. Lo que rescata Gustavo de esta película es la acción del padre, que no tramita con su hijo su propia incertidumbre por no saber lo que les depara el futuro, sino que la tramita con los demás adultos. Nos dice de este modo que la fragilidad del niño siempre es mayor que la del adulto, puesto que los pequeños además de sufrir la fragilidad de una determinada situación, sufren la fragilidad de ser niños.
A través de este breve recorrido por las mencionadas películas que en lo personal me pareció maravilloso, Gustavo nos invitó constantemente a reflexionar sobre nuestro rol como educadores, algo sumamente importante.
Me voy con una gran satisfacción de esta conferencia, pensando en la importancia de mi rol, de replantearme constantemente el cómo lo ejerzo, para poder hablar siempre CON y no solamente A los niños.
Me pareció extraordinario el trabajo realizado por Gustavo, quien nos invitó a ubicarnos en un lugar diferente para poder llegar así al reconocimiento mutuo, y que la escucha sea un derecho que realmente se ejerza en la escuela y de esta manera dejar de atender únicamente para poder actuar también, en consecuencia según lo que se escucha. Quizá la situación no llegue a resolverse, como en algunos de los ejemplos citados, pero con la escucha le damos un lugar a los niños, contemplamos lo que les pasa.
Para finalizar este posteo, quisiera quedarme con algunas frases del expositor, sobre las que me parece importante continuar reflexionando en todo momento:
“No debemos desistir nunca respecto de la función adulta”.
“A veces hay que pensar en realizar una determinada acción y asumir las consecuencias, para poder ser éticos. Esto será algo que quizá no surja de una ley racional, pero sí desde el otro en tanto víctima, en tanto ser más vulnerado que yo, que pide o que necesita de mi ayuda”.
“¿Para qué somos adultos si no podemos transmitirle nada al niño? Si no podemos transmitirle nada, ¿qué nos define como adultos?”.
“El débil es débil pero a la vez fuerte porque de alguna manera nos manda ‘tenés que ayudarme a mi’”.

“El otro es irremplazable, y por tanto la relación que establecemos con ese otro, también lo es”. 


1 comentario:

  1. El blog de Florencia me pareció muy interesante en cuanto a los contenidos principalmente y también por la forma de redacción. Considero que son experiencias enriquecedoras para compartir, las cuales nos ayudan a formarnos como futuras docentes, tanto las conferencias como los eventos culturales vistos. Seleccione comentar una de las conferencias de filosofía ya que considero que se complementa con la conferencia que yo asistí.

    Conocer y tener en cuenta a la filosofía nos permite como primera instancia apostar a formar espacio en conjunto con los niños, cederles la palabra y a su vez comprender que se puede hacer filosofía con niños y para ello es importante no subestimarlos y apostar a que ellos pueden lograr realizar sus propias reflexiones. Para lograr que no pierdan esta capacidad del asombro y la reflexión, será importante ofrecerles variadas oportunidades y situaciones para exponer las mismas.

    Me pareció muy atrayente este artículo publicado debido ya que toma como punto central el dialogo y la escucha, como acciones fundamentales en nuestra práctica. Tenemos que poder cederles la palabra a los niños, darles el lugar de que se expresen y opinen, así poder comprender sus dudas, escuchar que nos quieren decidir y atender a sus demandas y pedidos; el poder escucharlos nos permitirá obtener disparadores diversos para seguir trabajando en conjunto con ellos.

    Este contenido que eligió la autora del blog, no solo me parece pertinente para nuestra formación, sino que son problemáticas que aún se continúan trabajando. Esto nos ayuda a plantearnos interrogantes para modificar nuestra práctica día a día y a su vez perfeccionarnos.

    Cariños, Lau.

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