miércoles, 23 de septiembre de 2015

Conferencia: "Navegar por el universo de emociones" (Dr. Rafael Bisquerra Alzina)


Para poder dar comienzo a esta conferencia, quienes se encargaban de su coordinación propusieron realizar un juego en el cual se nos invitaba a cerrar los ojos, para dejar lo cotidiano de lado, concentrarse en el aquí y el ahora, olvidándonos de la calle, de dónde venimos…
Y luego de un momento, nos invitaron a abrir los ojos, para ver qué pasaba a nuestro alrededor, encontrarnos con otros, explorar nuestras emociones. Luego comenzaron a circular diferentes globos por la sala, cada uno con una inscripción haciendo referencia a alguna emoción. La idea fue entre todos poder jugar con esas emociones, compartirlas, contactar con ellas, quedarse con alguna, desprenderse de otras, para finalmente en palabras de la coordinadora: “entregar a un especialista en emociones que nos va a enseñar a todos qué podemos hacer con nuestras emociones”.
Me pareció una manera interesante de comenzar con la conferencia, ya que en lo personal volvía del jardín, con la cabeza en otra parte, con los nervios de no llegar a tiempo a la conferencia, pensando en todo lo que tenía por hacer ese día, y esta dinámica me ayudó a contactarme plenamente con la conferencia que se desarrolló a continuación, aprovechando esta instancia de formación al máximo y disfrutándola olvidándome por un momento del listado de cosas que tenía en la cabeza.
Para dar comienzo a la conferencia y adentrarnos en el tema, Rafael Bisquerra, expuso los principios básicos de la educación emocional, que coinciden con los dos principios básicos de la psicopedagogía:
  1. Aprender haciendo (Dewey): aprender a partir de la experiencia.
  2. Averiguar el punto en que se encuentran los estudiantes y construir nuevos conocimientos a través de este punto (Ausubel)
Entonces nos propuso a partir de dichos principios realizar un ejercicio vinculado a las emociones, que consistió en escribir en primer lugar para poder hacer esto que propone Dewey de practicar haciendo; y, entonces a partir de esta escritura poder realizar un diagnóstico para poder comprobar qué sabemos, qué no sabemos, qué sabemos a medias, y de este modo ir enriqueciendo nuestros conocimientos en el transcurso de la conferencia.
De esta manera nos propuso una serie de preguntas con la idea de distinguir entre creencias y evidencias a través de la experiencia de escribir:
  1. ¿Cuántas emociones cree que sería capaz de escribir en tres minutos? (Emociones, sentimientos, estados emocionales, fenómenos afectivos en general. No comportamientos, objetos, pensamientos, etc.)
  2. ¿Cuántas cree que escribiría en tiempo ilimitado? ¿Cómo es su vocabulario emocional?
  3. ¿Cuántas palabras cree que hay para describir emociones?

De este modo pasado un tiempo se pusieron en común los resultados, con amplias diferencias en cuanto a cantidad, pues así como algunos escribieron entre 4 y 5 emociones, hubo quienes escribieron hasta 45.
Se leyó el listado más largo, para comenzar a realizar un intercambio a partir del mismo, poner en duda algunas de las palabras de la lista, reflexionar en función a ellas, analizarlas. De este modo a través de la lectura, la reflexión y el intercambio de experiencias, modos de pensar y sentir diferentes o similares, es como pudimos ir comprendiendo en mayor medida lo que son y lo que no son emociones, para poder comenzar a ser “coleccionistas de emociones”, tal y como nos propuso el expositor, y así vivir, experimentar y sentir mejor nuestras propias emociones.
La segunda propuesta fue la de realizar una clasificación a partir de las emociones que habían surgido, para ver si podíamos distinguir categorías de emociones.
Lo primero que salió fue: “Emociones positivas y negativas”.
Lo interesante de esto fue que a partir de la mencionada categoría el expositor realizó un análisis que me dejó pensando y con el cual estoy completamente de acuerdo. Lo que nos dijo fue que positivo y negativo son palabras polisémicas, por lo que dependen del significado que le demos y los contextos en los cuales las utilicemos.
Esto me permitió reflexionar y darme cuenta de que no podemos poner en práctica una buena educación utilizando el lenguaje propio, sin analizar previamente cómo hablamos, qué decimos y cómo lo decimos. Pienso que si cada uno habla como lo piensa en su cabeza, sin saber y sin preocuparnos por lo que los otros van a comprender de lo que yo pretenda explicar, probablemente se llegue a una confusión, y en lugar de educación arribemos a una no educación.
Por ello me parece importante esta distinción que realiza en función a las categorías mencionadas, para pensar en el sentido que le damos a las mismas, ya que lo importante desde nuestro rol de educadores es que nuestros alumnos conozcan con precisión el uso del lenguaje, y el sentido con el cual se utiliza en cada contexto.
Luego de esto, no propuso realizar un recuento de palabras positivas y negativas del listado propio, valiéndonos de la presencia o ausencia de malestar en cada una de ellas. El resultado de esto fue una mayoría de palabras negativas y una minoría de positivas. Entonces nos pidió que nos quedemos con esta relación para reflexionar sobre lo ocurrido, a partir de los siguientes interrogantes:
  1. ¿Se debe al azar o tiene alguna explicación lo que sucedió?
  2. ¿Qué explicación daríamos a este fenómeno que pudimos observar aquí empíricamente?
  3. ¿Son más fácil de identificar y predominan en nosotros las emociones negativas? ¿Afloran más rápidamente?
  4. ¿Hay más palabras en el diccionario para definir emociones negativas que positivas?
De este modo luego de pensar en lo que nos planteó, y de ponerlas en común, fue sumamente interesante el modo en que sin darnos las respuestas nos fue conduciendo a que nuestras conclusiones fueran cada vez más acertadas y precisas, proponiendo nuevos interrogantes, invitándonos constantemente a pensar, a evocar momentos, etc.
De este modo, me quedo con algunas de las cosas que fueron saliendo de este intercambio:
  • Todas las emociones son buenas, necesarias, juegan una función importante en la adaptación del organismo a su entorno, pero lo malo puede ser el comportamiento que adoptemos.
  • Hay muchas mas palabras para describir emociones negativas que positivas en diccionarios. Dato empírico que refleja lo que sucedió en la conferencia.
  • Cada uno puede tener sus creencias pero la teoría de la asimetría edónica expone, justifica y aporta evidencias claras de que tenemos sensibilidad mayor para captar lo que nos afecta negativamente que lo que nos afecta positivamente. Por ello las emociones positivas son menos frecuentes que las negativas, que son de una intensidad y duración mayor que las primeras.
Lo que nos propone entonces es comenzar desde nuestros lugares a cambiar esto, de modo que la felicidad no sea un mero añadido, que se le deje de dar tanta importancia al cómo sobrevivimos, para que lo importante pase a ser el qué sentimos, proponiéndonos enriquecer nuestras experiencias y emociones positivas.
Finalizado esto, se propuso ampliar nuestro vocabulario emocional, estableciendo que las diferentes emociones se agrupan en familias, y las fue presentando y relacionando entre sí. Hizo esto a través de diferentes imágenes a fin de que pudiéramos tomar conciencia de la riqueza de vocabulario emocional dentro de cada familia, a partir de lo que cada imagen nos iba generando.
En primer lugar hizo mención a las tres emociones básicas:
  1. El miedo: terror, pánico, desasosiego…
  2. Enojo: aversión, odio, rechazo, resentimiento…
  3. tristeza: preocupación, soledad, desconsuelo, pesimismo…
Luego nos propuso seguir ampliando nuestro abanico emocional, continuando a nombrar las familias siguientes.
  1. Alegría: contento, gratificación, entusiasmo, euforia, éxtasis, alivio…
  2. Sorpresa: asombro, admiración, extrañeza...
  3. Asco: repugnancia, repulsión, asquerosidad...
En la medida en que hacía esto iba analizando las familias. Así por ejemplo, mostró un gráfico en el cual aparecíann las tres primeras formando un triángulo. Y las vinculó con una galaxia, constelaciones y la fuerza gravitacional de Newton, estableciendo entonces que en medio de estas tres emociones existe un gran poder de atracción, tan enorme que hay personas que quedan atrapadas entre dichas emociones, desde donde es muy difícil salir.
Y en función a esto, nos dice que se trata de un universo emocional en expansión, pero que dicha expansión se produce por donde decidamos nosotros, la humanidad, y por dónde se encamine la educación. Que más allá de que siempre las emociones giren en torno a las tres primeras familias, podemos vivir otras experiencias, alejarnos de ellas.
Plantea que esta expansión depende de nosotros mismos, pues tomar conciencia de nuestras emociones nos lleva a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre lo que hacemos, y sentimos.
También nos ayuda a comprender que únicamente si estamos sensibilizados podemos contribuir a sensibilizar a otras personas, y que eso depende del profesorado en general, de las familias en segundo lugar y de la sociedad en general.
Al mismo tiempo nos explica que para los más pequeños las mejores vías para aplicar todo esto, están en el juego, pero que el reto está siempre en saber enfocarlo bien, pues lo divertido puede ser muy serio si se quiere.
Pienso que es muy cierto esto, pero al mismo tiempo, también considero que para poder lograrlo necesitamos de una sociedad lúdica, que nos apoye. Teniendo en cuenta de que lo lúdico no es lo contrario de serio, sino lo contrario de aburrido, algo que muchas veces los adultos confundimos.
Finalizando su conferencia nos invita a que continuemos aprendiendo y navegando constantemente por este complejo universo de emociones, poniendo énfasis en navegar hacia arriba, a fin de evitar quedarnos en el triángulo, yendo siempre paso a paso.
Me hubiese gustado escribir en detalle todo lo expuesto por Rafael Bisquerra, porque fue realmente magistral lo que realizó y lo que generó a través de cada una de sus palabras. Fue excepcional el modo en que me acercó a mis propias emociones, me ayudó a identificarlas, y poder de algún modo viajar hacia mi propio interior, navegar con ellas y comprender a partir de esta experiencia la importancia que poseen las emociones en nuestras vidas y en las relaciones que establecemos con las personas.
Al mismo tiempo, rescato su manera de exponer que fue completamente dinámica, pues lo principal para él fue dar la palabra y escuchar, algo que en nuestros días no suele ser tan común. Esto hizo que se generara un clima de diálogo y aprendizaje, ya que en todo momento preguntaba para conocer y construir juntos. Fue realmente un lujo la teoría y la modalidad que nos brindó.
Dejo un link donde se puede encontrar más información sobre el universo emocional: http://universodeemociones.com/



lunes, 21 de septiembre de 2015

Presentación del libro: "Educación en positivo".


Esta presentación tuvo lugar en el Museo del Libro y de la Lengua, el lunes 14 de septiembre.
Para poder presentar mejor al libro la Lic. Silvina Fernandes, autora del mismo, partió del interrogante: “¿Qué significa educar en positivo?”, a fin de conocer la importancia que posee la educación, el modo en que los adultos la brindamos, y lo fundamental de sus protagonistas, que en nuestro caso, son los niños.
De acuerdo a lo expuesto por la autora, educar en positivo implica alentar e impulsar a nuestros alumnos, pero no solamente a partir de lo que vamos a enseñar, los recursos a utilizar, las actividades que vamos a proponer. Sino también y fundamentalmente, a través del establecimiento de vínculos afectivos, amorosos, de confianza y plena entrega.
Coincido plenamente con ella, pues es a partir de la construcción de bases de confianza y afecto en nuestros niños, como vamos a poder garantizar que cada uno, desde sus particularidades y posibilidades, logre conocer y llegar a descubrir su propia manera de desplegar  el potencial latente en cada uno de ellos.
Me pareció sumamente interesante poder ser partícipe de esta presentación, porque me ayudó a mirar con otros ojos la etapa de mi vida que me encuentro atravesando.
Llegué al taller 6, estoy en una sala difícil que me hace reflexionar constantemente y reformular mis recursos, y me parece interesante poder tener en cuenta esta idea de educar en positivo ya que todos nuestros alumnos tienen un potencial. Es cuestión de poder tener esto en cuenta, ayudarlos a conocerlo y enriquecerlo a través de propuestas que atiendan a las individualidades, las posibilidades, las dificultades y fortalezas de cada uno. Propuestas que realmente se constituyan en interesantes y enriquecedoras para cada grupo y para cada niño en particular.
Se trata de estar constantemente reformulando nuestras prácticas, un trabajo que requiere tiempo, dedicación, y que en ocasiones resulta difícil. Pero me parece sumamente importante poder hacerlo orientando nuestra educación a que sea, tal y como nos plantea la autora en el libro, una educación en positivo. La reflexión que hagamos en función a nuestras prácticas cotidianas, nos va a permitir realizar pequeños o grandes cambios en pos de una educación positiva, y comprender el efecto que puede tener alentar a cada niño a descubrir su propio potencial.
Volviendo a la presentación: en ella, la Lic. María Cecilia Marino, directora de la Editorial Proyecto CePA, definió al libro como un material necesario para educadores que deseen y estén interesados en ampliar los recursos con los cuales cuentan, mejorar sus clases y el modo de vincularse tanto con sus alumnos, como con otros colegas y las familias de los niños.
Por otra parte, la autora del libro comentó que en el mismo hay diferentes aportes fundamentados desde la neurociencia, que nos abren nuevos caminos, pues nos enriquecen con conceptos que contribuyen al autoconocimiento acerca de las fortalezas y dificultades que podemos encontrar a la hora de adquirir nuevos aprendizajes, de comunicarnos y de relacionarnos unos con otros y con nosotros mismos.
Y finalmente me quedo con dos frases enunciadas por la autora en el transcurso de la presentación:
“Educar en positivo es acortar brechas entre personas, preguntar y repreguntarse, transitar con entusiasmo nuevos caminos, divertirse, apasionarse con reveladores descubrimientos, sorprenderse, emocionarse, celebrar la esencia de cada uno”.
 “Lo importante es saber y poder mantener los oídos atentos hacia nuestros interlocutores para poder responder efectivamente al gran desafío de poder darle o pedirle a cada uno lo que necesite”.
Me quedo con estas dos frases que no solo me parecieron muy ciertas, sino que realmente me encantaron. Creo que sintetizan de forma excelente lo maravilloso que es trabajar en el ámbito de la educación y de lo que ello genera.


domingo, 6 de septiembre de 2015

La República de los Niños.

Recordaba haber ido a este lugar de pequeña con mi familia, pero no tenía un recuerdo claro ni demasiado concreto.
En reiteradas ocasiones me recomendaban que llevara a mi hija a conocer, por lo que decidí indagar un poco sobre qué ofrecía este espacio. Luego de observar imágenes y leer sobre sus características, las actividades educativas y recreativas que ofrecía, decidí hacer el esfuerzo de viajar hasta allí.
Fuimos temprano y pasamos toda la tarde del domingo allí, ya que por las dimensiones del lugar y la cantidad de lugares por conocer y actividades que hacer, requiere mucho tiempo.
Sinceramente pude disfrutar en gran medida de esta experiencia, me pareció un lugar fabuloso para llevar a los niños, por la cantidad de talleres educativos, espectáculos artísticos, edificios realizados con elementos a escala de los niños, entre otras tantas cosas que ofrece.
Se trata de un lugar que posee una riqueza educativa impresionante en sus espacios, arquitectura, actividades, parques, en todo. Volví realmente fascinada de haber podido realizar esta experiencia junto a mi hija, que fue la que más disfrutó de todo.
Algunas de las cosas que pudimos hacer, fueron:
Visitar la granja, en donde no solo observamos diferentes animales, tales como caballos, chanchos, gallinas, etc. y les dimos de comer. Sino también participamos de un taller en el cual le explicaban a los niños cómo ordeñar una vaca y les daban la posibilidad de realizarlo por sí mismos, explicando cosas como: qué pasaba con esa leche luego de ser ordeñada, qué medidas higiénicas se tenían en cuenta, de qué otro modo se podía ordeñar una vaca que no fuera manualmente, cómo llegaba a nuestros hogares, etc.
Ingresar en algunos edificios que simulaban ser instituciones correspondientes al sistema democrático, tales como: la casa de gobierno, la capilla, y la legislatura.
  • En la casa de gobierno no llegamos a acceder al piso superior, pero sí recorrimos la planta baja, un recorrido interesante en el cual había dos pasillos largos, cada uno con diferentes habitaciones en las que si bien no se podía ingresar, sí se podía ver desde afuera, a través de una puerta de vidrio, su interior. Dichas habitaciones representaban las distintas oficinas correspondientes a los Ministerios de Economía, Obras y Servicios Públicos; Relaciones exteriores, Comercio interior y Culto; entre tantos otros. Lo interesante de estas oficinas era que en su interior había elementos característicos y al lado de la puerta una breve explicación de a qué se dedicaba cada Ministerio.
  • La capilla estaba ambientada tal y como cualquier capilla, pero todo el mobiliario y los elementos eran a escala. Pudimos recorrer los diferentes espacios: las butacas, el altar, el confesionario, etc.
  • La legislatura, en donde lo que más llamó mi atención y la de mi hija fue las salas destinadas a la Cámara de diputados y senadores, con pequeños bancos y un estrado.

Visitar el Museo internacional del muñeco, en el que pudimos observar un gran número de muñecos de diferentes partes del mundo. También nos encontramos con un sector sumamente interesante y educativo, que me fascinó, en donde pudimos ver recreados los acontecimientos históricos más importantes de nuestro país, como por ejemplo el Cabildo Abierto.
Espectáculo artístico El gato con botas, en donde el cuento tradicional fue recreado por personas, a través de canciones y pequeños diálogos.
Ingresar al edificio histórico, en donde a través de imágenes y pequeños textos colocados en las paredes se podía ver la historia del lugar. En el centro había una excelente maqueta de todo el predio, y en un sector unas butacas frente a un televisor en donde había también un video explicativo.

A pesar del tiempo que estuvimos ahí, no llegamos a recorrer todos los edificios, ni participar de la gran cantidad de espectáculos, actividades y talleres que el lugar ofrecía. Pero recomiendo a todo el mundo tener la posibilidad de realizar esta experiencia, excelente tanto para los niños como para los adultos.