Para poder dar
comienzo a esta conferencia, quienes se encargaban de su coordinación
propusieron realizar un juego en el cual se nos invitaba a cerrar los ojos,
para dejar lo cotidiano de lado, concentrarse en el aquí y el ahora,
olvidándonos de la calle, de dónde venimos…
Y luego de un
momento, nos invitaron a abrir los ojos, para ver qué pasaba a nuestro
alrededor, encontrarnos con otros, explorar nuestras emociones. Luego
comenzaron a circular diferentes globos por la sala, cada uno con una
inscripción haciendo referencia a alguna emoción. La idea fue entre todos poder
jugar con esas emociones, compartirlas, contactar con ellas, quedarse con
alguna, desprenderse de otras, para finalmente en palabras de la coordinadora:
“entregar a un especialista en emociones que nos va a enseñar a todos qué
podemos hacer con nuestras emociones”.
Me pareció una
manera interesante de comenzar con la conferencia, ya que en lo personal volvía
del jardín, con la cabeza en otra parte, con los nervios de no llegar a tiempo
a la conferencia, pensando en todo lo que tenía por hacer ese día, y esta
dinámica me ayudó a contactarme plenamente con la conferencia que se desarrolló
a continuación, aprovechando esta instancia de formación al máximo y
disfrutándola olvidándome por un momento del listado de cosas que tenía en la
cabeza.
Para dar comienzo
a la conferencia y adentrarnos en el tema, Rafael Bisquerra, expuso los
principios básicos de la educación emocional, que coinciden con los dos
principios básicos de la psicopedagogía:
- Aprender haciendo (Dewey): aprender a
partir de la experiencia.
- Averiguar el punto en que se
encuentran los estudiantes y construir nuevos conocimientos a través de
este punto (Ausubel)
Entonces nos
propuso a partir de dichos principios realizar un ejercicio vinculado a las
emociones, que consistió en escribir en primer lugar para poder hacer esto que
propone Dewey de practicar haciendo; y, entonces a partir de esta escritura
poder realizar un diagnóstico para poder comprobar qué sabemos, qué no sabemos,
qué sabemos a medias, y de este modo ir enriqueciendo nuestros conocimientos en
el transcurso de la conferencia.
De esta manera
nos propuso una serie de preguntas con la idea de distinguir entre creencias y
evidencias a través de la experiencia de escribir:
- ¿Cuántas emociones cree que sería
capaz de escribir en tres minutos? (Emociones, sentimientos, estados
emocionales, fenómenos afectivos en general. No comportamientos, objetos,
pensamientos, etc.)
- ¿Cuántas cree que escribiría en
tiempo ilimitado? ¿Cómo es su vocabulario emocional?
- ¿Cuántas palabras cree que hay para
describir emociones?
De este modo
pasado un tiempo se pusieron en común los resultados, con amplias diferencias
en cuanto a cantidad, pues así como algunos escribieron entre 4 y 5 emociones, hubo
quienes escribieron hasta 45.
Se leyó el
listado más largo, para comenzar a realizar un intercambio a partir del mismo,
poner en duda algunas de las palabras de la lista, reflexionar en función a
ellas, analizarlas. De este modo a través de la lectura, la reflexión y el
intercambio de experiencias, modos de pensar y sentir diferentes o similares,
es como pudimos ir comprendiendo en mayor medida lo que son y lo que no son
emociones, para poder comenzar a ser “coleccionistas de emociones”, tal y como nos
propuso el expositor, y así vivir, experimentar y sentir mejor nuestras propias
emociones.
La segunda
propuesta fue la de realizar una clasificación a partir de las emociones que
habían surgido, para ver si podíamos distinguir categorías de emociones.
Lo primero que
salió fue: “Emociones positivas y negativas”.
Lo interesante de
esto fue que a partir de la mencionada categoría el expositor realizó un
análisis que me dejó pensando y con el cual estoy completamente de acuerdo. Lo
que nos dijo fue que positivo y negativo son palabras polisémicas, por lo que
dependen del significado que le demos y los contextos en los cuales las
utilicemos.
Esto me permitió
reflexionar y darme cuenta de que no podemos poner en práctica una buena
educación utilizando el lenguaje propio, sin analizar previamente cómo
hablamos, qué decimos y cómo lo decimos. Pienso que si cada uno habla como lo
piensa en su cabeza, sin saber y sin preocuparnos por lo que los otros van a
comprender de lo que yo pretenda explicar, probablemente se llegue a una
confusión, y en lugar de educación arribemos a una no educación.
Por ello me
parece importante esta distinción que realiza en función a las categorías
mencionadas, para pensar en el sentido que le damos a las mismas, ya que lo
importante desde nuestro rol de educadores es que nuestros alumnos conozcan con
precisión el uso del lenguaje, y el sentido con el cual se utiliza en cada
contexto.
Luego de esto, no
propuso realizar un recuento de palabras positivas y negativas del listado
propio, valiéndonos de la presencia o ausencia de malestar en cada una de
ellas. El resultado de esto fue una mayoría de palabras negativas y una minoría
de positivas. Entonces nos pidió que nos quedemos con esta relación para
reflexionar sobre lo ocurrido, a partir de los siguientes interrogantes:
- ¿Se debe al azar o tiene alguna
explicación lo que sucedió?
- ¿Qué explicación daríamos a este
fenómeno que pudimos observar aquí empíricamente?
- ¿Son más fácil de identificar y
predominan en nosotros las emociones negativas? ¿Afloran más rápidamente?
- ¿Hay más palabras en el diccionario
para definir emociones negativas que positivas?
De este modo
luego de pensar en lo que nos planteó, y de ponerlas en común, fue sumamente
interesante el modo en que sin darnos las respuestas nos fue conduciendo a que
nuestras conclusiones fueran cada vez más acertadas y precisas, proponiendo
nuevos interrogantes, invitándonos constantemente a pensar, a evocar momentos,
etc.
De este modo, me
quedo con algunas de las cosas que fueron saliendo de este intercambio:
- Todas las emociones son buenas,
necesarias, juegan una función importante en la adaptación del organismo a
su entorno, pero lo malo puede ser el comportamiento que adoptemos.
- Hay muchas mas palabras para
describir emociones negativas que positivas en diccionarios. Dato empírico
que refleja lo que sucedió en la conferencia.
- Cada uno puede tener sus creencias
pero la teoría de la asimetría edónica expone, justifica y aporta
evidencias claras de que tenemos sensibilidad mayor para captar lo que nos
afecta negativamente que lo que nos afecta positivamente. Por ello las
emociones positivas son menos frecuentes que las negativas, que son de una
intensidad y duración mayor que las primeras.
Lo que nos
propone entonces es comenzar desde nuestros lugares a cambiar esto, de modo que
la felicidad no sea un mero añadido, que se le deje de dar tanta importancia al
cómo sobrevivimos, para que lo importante pase a ser el qué sentimos,
proponiéndonos enriquecer nuestras experiencias y emociones positivas.
Finalizado esto,
se propuso ampliar nuestro vocabulario emocional, estableciendo que las
diferentes emociones se agrupan en familias, y las fue presentando y
relacionando entre sí. Hizo esto a través de diferentes imágenes a fin de que
pudiéramos tomar conciencia de la riqueza de vocabulario emocional dentro de
cada familia, a partir de lo que cada imagen nos iba generando.
En primer lugar
hizo mención a las tres emociones básicas:
- El miedo: terror, pánico,
desasosiego…
- Enojo: aversión, odio, rechazo,
resentimiento…
- tristeza: preocupación, soledad,
desconsuelo, pesimismo…
Luego nos propuso
seguir ampliando nuestro abanico emocional, continuando a nombrar las familias
siguientes.
- Alegría: contento, gratificación,
entusiasmo, euforia, éxtasis, alivio…
- Sorpresa: asombro, admiración, extrañeza...
- Asco: repugnancia, repulsión, asquerosidad...
En la medida en
que hacía esto iba analizando las familias. Así por ejemplo, mostró un gráfico
en el cual aparecíann las tres primeras formando un triángulo. Y las vinculó
con una galaxia, constelaciones y la fuerza gravitacional de Newton,
estableciendo entonces que en medio de estas tres emociones existe un gran
poder de atracción, tan enorme que hay personas que quedan atrapadas entre
dichas emociones, desde donde es muy difícil salir.
Y en función a
esto, nos dice que se trata de un universo emocional en expansión, pero que
dicha expansión se produce por donde decidamos nosotros, la humanidad, y por
dónde se encamine la educación. Que más allá de que siempre las emociones giren
en torno a las tres primeras familias, podemos vivir otras experiencias,
alejarnos de ellas.
Plantea que esta
expansión depende de nosotros mismos, pues tomar conciencia de nuestras
emociones nos lleva a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre lo que
hacemos, y sentimos.
También nos ayuda
a comprender que únicamente si estamos sensibilizados podemos contribuir a
sensibilizar a otras personas, y que eso depende del profesorado en general, de
las familias en segundo lugar y de la sociedad en general.
Al mismo tiempo
nos explica que para los más pequeños las mejores vías para aplicar todo esto,
están en el juego, pero que el reto está siempre en saber enfocarlo bien, pues
lo divertido puede ser muy serio si se quiere.
Pienso que es muy
cierto esto, pero al mismo tiempo, también considero que para poder lograrlo
necesitamos de una sociedad lúdica, que nos apoye. Teniendo en cuenta de que lo
lúdico no es lo contrario de serio, sino lo contrario de aburrido, algo que
muchas veces los adultos confundimos.
Finalizando su
conferencia nos invita a que continuemos aprendiendo y navegando constantemente
por este complejo universo de emociones, poniendo énfasis en navegar hacia
arriba, a fin de evitar quedarnos en el triángulo, yendo siempre paso a paso.
Me hubiese
gustado escribir en detalle todo lo expuesto por Rafael Bisquerra, porque fue
realmente magistral lo que realizó y lo que generó a través de cada una de sus
palabras. Fue excepcional el modo en que me acercó a mis propias emociones, me
ayudó a identificarlas, y poder de algún modo viajar hacia mi propio interior,
navegar con ellas y comprender a partir de esta experiencia la importancia que
poseen las emociones en nuestras vidas y en las relaciones que establecemos con
las personas.
Al mismo tiempo,
rescato su manera de exponer que fue completamente dinámica, pues lo principal
para él fue dar la palabra y escuchar, algo que en nuestros días no suele ser
tan común. Esto hizo que se generara un clima de diálogo y aprendizaje, ya que
en todo momento preguntaba para conocer y construir juntos. Fue realmente un lujo
la teoría y la modalidad que nos brindó.
Dejo un link
donde se puede encontrar más información sobre el universo emocional: http://universodeemociones.com/




