martes, 13 de octubre de 2015

Relato autobiográfico.


Hoy me siento a recordar, y así voy trayendo al presente cada uno de los recuerdos que me trajeron al aquí, al hoy de mi vida.
Comienzo a evocarlos y esbozo una sonrisa o me indigno con algo. Un camino que todavía queda por recorrer y una historia que se va construyendo y va adquiriendo nuevos y diversos rumbos.
Para empezar quiero hablar del “Allí”, tal como menciona Berman en su relato… Allí me veo completamente decidida a comenzar mi profesorado de educación física en el Romero Brest. Y “Allí” está esa huella que me marcó definitivamente y me trajo hasta el Aquí de mi vida.
Recordando, me puedo ver nuevamente en ese momento, parada frente a la puerta del instituto con todas las expectativas, nervios e incertidumbres que genera lo nuevo. De esa manera, fue como ingresé en la institución y en los primeros días me encontré con ella, una docente que de algún u otro modo marcó mi paso por dicho profesorado y me fue abriendo camino hacia un nuevo rumbo.
Ella dictaba clases de Educación Física en la Educación Inicial, algo que en ese momento no me interesaba tanto ya que estaba acostumbrada a estar con niños de edades mayores.
En fin… La personalidad de esta docente era en cierto modo “chocante”, o al menos así lo fue para mi. Para empezar yo tenía apenas 17 años y era la más chica de la clase, por lo cual, no tenía derecho a opinar ni a realizar ningún tipo de comentario hasta por lo menos haber cumplido los 18… o al menos, eso decía ella. Pero no fue su falta de respeto la que me trajo hasta aquí, sino algo que ella dijo, luego de que todos nos hubiéramos presentado…
Recuerdo exactamente sus palabras, como si no hubieran pasado ya cuatro años de dicho momento. No recuerdo su tono de voz, pero si el carácter despectivo con el que se paró y frente a todos nosotros dijo con desdén: “Miren, yo acá les traje este librito que escribí con el que vamos a trabajar. Pero no tienen que preocuparse mucho, porque los niños de nivel inicial, NO son personas”.
En ese momento dejé de escucharla. En las semanas siguientes intenté seguir yendo a sus clases, pero había algo internamente que no me lo permitía.
Necesitaba expresar frente a ella lo que pensaba, me parecía completamente equivocado su pensamiento… y si estos niños no eran personas… ¿por qué se dedicaba a dictar clases de educación física para dicho nivel? Para mí sí que eran personas, desde el primer momento… ¿por qué pararnos desde ese lugar de “los adultos somos mejores”? ¿por qué alguien considerado menor de edad (como era mi caso en ese momento) no podía expresar sus pensamientos, ideas o sentimientos? ¿los niños no tenían el mismo derecho que yo a poder pensar por sí mismos sin que los adultos les impusieran sus criterios?
Inmediatamente sentí un gran interés por esos niños, ganas de hacer algo con ellos. Entonces comencé a plantearme el por qué de mi decisión… ¿Por qué estaba ahí? ¿Qué quería hacer el día de mañana? ¿Merecía la pena arriesgar todo mi esfuerzo para ingresar al profesorado, por esos niños?
Y así fue como en medio de las dudas me encontré con una única certeza… esos niños eran y son la base de todo… si no los consideramos personas estamos en un lugar completamente equivocado. Y así fue como ese mismo año llegué al Normal 10 y hoy me encuentro aquí, en mi último cuatrimestre tal vez, sin arrepentirme de absolutamente nada de lo que hice.
Hoy tengo una hija de 2 años y ocho meses… hoy ya recorrí la mayor parte de mi trayecto de prácticas docentes… y hoy puedo afirmar con total certeza que los niños de Nivel Inicial sí que son personas, por lo que hay que darles el lugar que realmente merecen, y construir conjuntamente con ellos, sin pararnos jamás desde un lugar de autoritarismo, tal y como hacía esta docente, a la cual, a pesar de todo, le estoy profundamente agradecida. 

domingo, 4 de octubre de 2015

I Congreso Latinoamericano de Filosofías e Infancias: Grupo el Pensadero (conferencia)


Impresiones literarias sobre la infancia:
Esta conferencia fue dada por Carlos Skliar quien en primer lugar nos invitó a reflexionar sobre el por qué de la literatura en nuestras vidas. Estableció de esta manera que como seres humanos, leemos y escribimos para preservar vidas ajenas no solo en el presente, en el aquí, sino lejos y antes. Quiero citarlo a Carlos, con una frase que me parece muy cierta, y que me encantó el modo en que la formuló: “Precisamos de la literatura porque tenemos que salir de nuestras vidas convencionales”. Desde mi lugar de lectora asidua, coincido plenamente con ello, y puedo agregar que ese “escaparse” de la realidad a través de un libro es muy placentero, ya que significa permitirse imaginar, desconectarse, encontrar nuevos mundos, modos de expresarse, y conocerse a sí mismo.
A continuación habla de infancia como algo que ya no está, que no existe, que se fue y que difícilmente regrese. Por ello, al proponernos pensar cómo percibe un niño el mundo, cómo vive el niño en el mundo; también nos plantea un interrogante: “¿cómo percibir la infancia si se desvanece?”.
Responde a este interrogante estableciendo que nosotros mismos nos olvidamos de la infancia, de un momento a otro nos vamos olvidando de toda la vida, porque nos acostumbramos demasiado a la vida hacia adelante, queremos avanzar, conseguir los mejores puestos de trabajo, ser los mejores en todo. Cuando en realidad, la vida es hacia los costados.
Me pareció sumamente interesante esto que dijo el expositor, ya que pienso que vivimos en una sociedad que constantemente nos impulsa hacia adelante, sin mirar ni atrás, ni a los costados, sin mirar a los demás ni a la realidad en la que nos encontramos inmersos, e inconscientemente, entre tantos estímulos, tanta contaminación, tantas ganas de ser lo mejor de nosotros, nos vamos perdiendo, nos vamos olvidando de nuestra propia vida.
Luego de reflexionar en función a esto, nos invita a recorrer la infancia desde la literatura, a través de diferentes pasajes literarios.
La infancia es la memoria de la infancia-Regreso imposible:
Según Clarice Lispector: “¿Cómo conocer alguna vez a un niño? Para conocerlo tengo que esperar a que se deteriore, y recién entonces estará a mi alcance”.
Aquí de acuerdo a lo que dijo Carlos, esta idea tiene que ver con esperar a que ese niño se deteriore, a que se vuelva adulto para explicarlo. Resulta difícil comprender el hoy del niño, incluso para ese mismo niño. Esto nos lleva a posar la mirada en lo que podría llegar a ser, en su estado disfrazado.
Suma entonces que la escuela hace misión al deterioro, quisiera hacer otra cosa, pero insiste en fijar la niñez en un punto quieto, aletargado, frondoso en representaciones, inhábil para el encuentro.
Luego propone un fragmento de Walter Kohan: “Tal vez sea interesante precisar qué estamos otorgándole a la infancia cuando le damos un presente en el tiempo, sí un límite, una frontera, un instante, una duración, una intensidad, una posibilidad, una fuerza o alguna otra cosa”.
Y a partir de esta cita nos invita a pensar que el tiempo de los niños no es lineal, sobre todo para ellos mismos. No hay antes, durante y después en aquello que hacen los niños.
Y esta manera de comenzar la reflexión me parece sumamente interesante e importante. Quizá en el momento no pude dimensionar completamente lo que el expositor y los mencionados autores buscaban al definir la infancia, pero al volver sobre mis notas y replantearme esto, pensando en mi futura profesión creo que lo fundamental es que un niño no es tanto lo que podría llegar a ser, sino y fundamentalmente lo que está haciendo en un momento dado.
Al mismo tiempo, creo que en ocasiones, interrumpimos el tiempo de los niños preguntando y repreguntando, cuando muchas veces es innecesario. A veces buscamos que los niños pongan en palabras determinadas cosas que ya habían pronunciado con un comentario, un gesto, una acción, un movimiento. Y esto es así porque el lenguaje del adulto siempre quiere más explicación, pero entonces en nuestro afán por hacerlos hablar e intercambiar constantemente terminamos ofreciendo una conversación que nos es imposible sostener.
Pienso que es esencial dejar de ver al niño como lo que podría llegar a ser, para comenzar a verlo como lo que realmente es, un alumno, pero también y fundamentalmente, un niño.
Dicha-desdicha/ Felicidad-infelicidad:
En este punto se propone hacer un recorrido sobre la concepción y definiciones de infancia escritas por diversos autores, tanto en novelas como en cuentos.
Novela “Mea culpa”: “Tengo la impresión de haber vuelto a mi más tierna infancia y haber sido llamada al despacho de mi padre…”; “No sé qué encantos le ve todo el mundo a su propia infancia. Lo único que siento yo es un alivio inmenso de haberla dejado atrás. Cuanto más vieja me hago, más me alegro, porque estoy cada vez más lejos de ella. La peor desgracia que podría sucederme sería encontrarme otra vez metida en mis vestiditos de niña, con esa terrible sensación de desamparo”.
Presenta a la infancia entonces como un término ambiguo, como la ambigüedad de una imagen clarobscura. Por un lado hablamos de una infancia tierna, hermosa de recordar, y por otro lado, como algo que preferimos dejar en el pasado, de alguna manera “enterrarlo bajo tierra”. Y se ve en ambos pasajes de una misma novela esta idea que plantea el expositor, de una infancia colmada de dicha y desdicha, felicidad e infelicidad.
A continuación hace mención al cuento “Matar a un niño”, en el cual ya desde el título y el primer párrafo del mismo se sabe que un niño muere, en un día pleno de dicha tanto para el niño, como para su familia, como para quien sin darse cuenta termina con su vida atropellándolo.
Dejo a continuación uno de los fragmentos que citó, que creo que de algún modo invita a la reflexión y en cual se ve claramente esta imagen ambigua que nos plantea Carlos:
“¿Por qué la vida está construida con tanta crueldad, que un minuto antes de que un hombre feliz mate a un niño, todavía es feliz y un minuto antes de que una mujer grite de horror, puede cerrar los ojos y soñar en el ancho mar, y durante el último minuto de la vida de un niño pueden sus padres estar sentados en una cocina y esperar el azúcar y hablar sobre los dientes blancos de su hijo y sobre un paseo en bote, y el niño mismo puede cerrar una verja y empezar a atravesar un camino con algunos terrones en la mano derecha envueltos en papel blanco; y durante este último minuto no ver otra cosa que un largo y brillante riachuelo con grandes peces y un ancho bote con callados remos?”.

Luego hace un breve comentario sobre la novela “La desolación”, en la cual un padre aborrece a su hijo porque éste es feliz, diciéndole entre otras cosas: “Te habría preferido criminal o terrorista antes que militante de la felicidad”.

Vemos en esta frase que este padre entiende que la desesperación es más importante que la felicidad. Que esta última de algún modo mata o anula a la primera, que para él, de acuerdo a lo que plantea el expositor: “nos mantiene lúcidos, vivos, con la pasión llena de rabia que es precisa para vivir dentro del mundo, que este hombre ve como una trampa”. 
En cierto modo, desde esta perspectiva que considero errónea, no se puede vivir, y alcanzar los mayores logros si se es feliz.


Obediencia-desobediencia:

Explica este punto diciendo que tiene que ver con la hipérbole de la infancia, con las atmósferas: jugar, trabajar, tener o no tener tiempo. Los niños entran al mundo como expresión de lo nuevo y deben, cada vez más rápido, hacerse viejos: trabajar, adecuarse, normalizarse, vivir en las grandes ciudades, hablar por hablar, informarse y opinar.
Menciona para ampliar su explicación al libro “Cosas de niños”, en el cual se puede observar cómo el adulto de algún modo le dice basta al niño con frases como: “no todo es juego”; “cuándo vas a comenzar a tomarte las cosas en serio”; entre otras.
Lo que ocurre entonces, es la interrupción de la niñez y de la infancia. Se trata de educarse, para entrar en un cierto mundo, hacerse duro, aprender las materias que nos dan.
Habla también del niño salvaje de Aveyron a fin de comprender en mayor medida la idea de interrupción: no era lobo, sino niño. Entonces lo enderezaron, lo aislaron para enseñarle a humanizarse.
Y finalmente vuelve a esta idea de la hipérbole, sosteniendo que es algo que en un momento dado nos sucede a todos los seres humanos y que tiene que ver con esa necesidad de recordar volver al mundo, recuperar la atmósfera, volver a la infancia, empezar desde el principio como un niño pequeño, a esa ilusión de volver a ser niños ya que el tiempo se lo lleva todo. El ser humano siente angustia de la infancia, todos quieren ser niños y no adultos, no se quiere asumir responsabilidades.
Coincido plenamente con este último pasaje, tan cierto, tan intenso. A veces no solo de la infancia, sino de toda la vida que vamos dejando atrás, sentimos nostalgia por el tiempo perdido, por lo que hicimos o dejamos de hacer.
Pienso que no tenemos que olvidarnos de que los niños son niños, y de esta manera es como vamos a evitar acelerar su desarrollo, no se trata de adultos pequeños, se trata de niños, no tenemos que verlos como lo que van a ser en un futuro sino como lo que son en el aquí y ahora. Creo que eso es la base de todo. Desde mi rol reflexiono en torno a esta idea, y pienso que educar no significa “adultizar”, sino ofrecer aprendizajes significativos que coincidan y tengan en cuenta el nivel evolutivo de cada uno de los niños, y a eso es a lo que apuesto como futura docente.
Y tampoco ser adultos significa endurecernos, dejar de ser tiernos, olvidarnos de lo lúdico y lo placentero. Quizá sea la vorágine de la gran ciudad, de cada día, que en ocasiones nos lleva a eso, y el hecho de jugar o realizar alguna actividad placentera no nos hace menos adultos, sino todo lo contrario.


I Congreso Latinoamericano de Filosofías e Infancias: Grupo el Pensadero (conferencia)


Impresiones cinematográficas sobre la infancia:
Esta conferencia fue dada por Gustavo Schujman, quien comenzó a partir de la lectura de un relato ocurrido en una institución educativa, a fin de poder analizarlo a partir de diferentes películas, y reflexiones personales, planteando interrogantes, estrechando vínculos, manifestando sentimientos, etc.
Relato:
Daniel cursó 4º grado en mi escuela el año pasado. Desde el primer día, su maestra me manifestó su enorme preocupación por la conducta de Daniel, sus malas contestaciones, su bajo rendimiento escolar, sus agresiones físicas a los compañeros, su falta de integración al grupo. Permanentemente intentaba escapar del aula y de la escuela. Propuse citar a los padres y derivarlo al Equipo de Orientación Escolar (prácticas formales en toda institución). Esta última intervención fue posible como acción de la escuela, pero citar a los padres para el mes de julio, en que tomé el cargo, había sido imposible por parte de quienes me precedieron. Daniel no tiene mamá, vive con su papá, que trabaja todo el día, y se encuentra al cuidado de una abuela, hasta que su papá regresa. Ante los llamados de la escuela, la abuela concurría a las citaciones, pero manifestaba su incapacidad para dar alguna respuesta ante las quejas planteadas por los docentes y manifestaba que el padreno quería venir a la escuela, porque siempre lo llamaban para quejarse de su hijo. Hasta acá todos eran obstáculos. Llamé muchas veces a Daniel a Dirección, sólo para conversar con él. Al principio se mostraba desconfiado y muchas veces no venía. Cuando lo hacía preguntaba: —¿Qué hice ahora? Fui conociendo algo de su mundo, el dolor por la pérdida reciente de su mamá... su pasión por la música. Me contó que con la profesora de Música, estaban viendo una película que lo fascinaba: Los coristas. Me reuní con la profesora. Me contó que Daniel se emocionaba hasta las lágrimas cuando veía la película. Que la situación de desamparo de los protagonistas lo conmovían y que pedía verla una y otra vez, incluso en los recreos. Que había sacado por fonética en francés la canción final de la película y que sin tener conocimientos de música interpretaba a la perfección en flauta la melodía. No dudé, levanté el teléfono, llamé al papá y le dije que lo esperaba al otro día en la escuela. Que tenía una noticia maravillosa para contarle de su hijo. Le expliqué que no lo llamaba por ningún problema de conducta, que necesitaba conocerlo y hablar con él. Que era nueva en la escuela y que me diera una oportunidad. Preparamos una reunión con la profesora de Música y las maestras de 4º. La cara del papá mientras le hablábamos fue el mejor regalo de la reunión. Dijo que era la primera vez que lo llamaban para decirle algo bueno de su hijo. La profesora le explicó que si estaba de acuerdo, podía conseguirle una beca en la escuela de música. En el acto de fin de año, Daniel, con su voz finita y angelical, interpretó en francés la canción del final de la película. Hoy cursa 5º grado. Es un alumno capaz, responsable y estudioso. Se destaca en el área de Matemática, situación que permanecía oculta por su poca dedicación al estudio. Por la tarde, tres veces por semana, estudia música. A la salida, cuando pasa por mi lado, siempre me sonríe y me dice gracias. Yo le digo gracias a él, porque me ayudó a proponerme como tarea profesional trabajar más de cerca con la dificultad, con estos alumnos que el sistema expulsa porque salen del saber convencional. Porque son difíciles, diferentes. Si los docentes nos propusiéramos escuchar más la vida de nuestros alumnos, conocerlos, buscar en sus vidas esa punta que Daniel nos mostró con su emoción, con su interés inusual por la música, si cada alumno pudiera ser valorado en la totalidad de su persona y no en la parcialidad de sus pequeños tropiezos, si los derechos del niño no quedaran en el discurso... estoy segura que los índices de fracaso escolar y violencia en la escuela serían bien diferentes.
Entonces comienza a analizar el rol y desempeño de la directora, quien va transitando por diferentes momentos y modos de actuar.
Al principio, según el expositor, esta mujer se mantiene en el plano de la conducta, pues se limita a efectuar las prácticas formales propias de toda institución escolar, que consisten en citar a los padres y derivarlos al Equipo de Orientación Escolar.
Entonces se deja llevar por la conducta pero no actúa, hace lo que se espera de ella y lo que debe hacer según el rol que desempeña.
Pero al darse cuenta de que la conducta no funciona, decide salirse de ella, y pasar a la acción, a tomar decisiones.
Resulta interesante esto que dice, pues en el accionar de esta mujer se pueden apreciar, cómo ella convoca desde la escucha, y se convierte para el niño en un adulto que se interesa en él, que independientemente de sus actitudes, agresiones y bajo rendimiento, se acerca y lo escucha como el niño que es y no únicamente como alumno.
Entonces comienza a plantear la importancia del reconocimiento en nuestras vidas, pues, esta directora comienza a reconocer al niño, y de este modo, a ser reconocida. En palabras de Gustavo: “El reconocimiento es fundamental para todos los seres humanos, porque todos necesitamos existir, que es lo mismo que ser para otros, porque no podemos existir si no hay otros”.
Pensando en lo que nos plantea, me parece interesante poder relacionar este concepto del reconocimiento con la realidad de las instituciones educativas, en las cuales, muchas veces se genera un cierto malestar o numerosos conflictos por esa falta de reconocimiento.
Según el expositor todos precisamos un reconocimiento por conformidad y por distinción: queremos ser tratados como iguales, pero al mismo tiempo, ser distinguidos por nuestra capacidad, trabajo, por lo que hacemos.
Finalizado este primer momento de reflexión personal, se propone vincular el relato y la figura de la directora con distintas películas, tales como:
ü  Los coristas: donde en un reformatorio, hay niños “violentos” y “mal educados”, quienes son constantemente castigados y humillados. Pero llega un nuevo profesor, quien desde un primer momento ve niños además de alumnos, no olvida que detrás de sus apariencias y acciones hay niños y comienza a actuar para abrir posibilidades a estos niños que están desesperados. Escucha lo que vale la pena escuchar de los niños. Descubre que todos cantan y disfrutan de ello, y forma un coro. Acá al igual que en el caso de la directora, el profesor actúa, para poder dar algo significativo a esos niños, pues aunque la realidad para ellos continúe siendo dura, gracias al espacio que él les brinda ya tienen herramientas para poder matizarla.
ü  La mariposa: donde al igual que la directora hay un adulto que se relaciona con una niña que pasa mucho tiempo sola porque su madre está muy ocupada por razones laborales. Se trata entonces de un adulto que atiende al reclamo del otro, que se sale de la norma y que además, al igual que la directora, se banca la situación, toma una decisión entre deseos contrapuestos porque le puede llegar a traer problemas, pero la toma.
ü  Niños del cielo: donde un niño pierde los zapatos de la hermana y decide junto con ella no decirle nada a sus padres puesto que no tienen dinero para comprar unos nuevos y saben que si éstos se enteran, serán castigados. Como la niña va a la escuela por la mañana y el  niño por la tarde deciden usar el mismo par de zapatos e intercambiárselos en el camino. El problema es que el niño siempre llega tarde a la escuela. La directora de la institución constantemente le pregunta por qué llega tarde pero a modo de reto, es decir, se trata de una pregunta que viene acompañada con el reto, con la amenaza de sanción, donde realmente no importa el motivo por el que el niño llega tarde. Entonces plantea el expositor la diferencia entre esta mujer y la del relato, y nos invita a reflexionar sobre las preguntas que formulamos a nuestros alumnos en el día a día.
Esto me parece sumamente importante, puesto que muchas veces nuestras preguntas no son sinceras, no solo con nuestros alumnos sino con otros miembros institucionales. Formulamos interrogantes pero ¿realmente nos interesa conocer la respuesta, escuchar al otro?
Gustavo  nos propone de esta manera comenzar a reconocer a ese sujeto, a ese niño que tenemos en frente, reconocer su rostro, mirar y ver, tal y como lo hizo la directora.
ü  La vida es bella: donde un padre tiene que hacer uso de su imaginación para proteger a su hijo de los horrores de un campo de concentración nazi. Lo que rescata Gustavo de esta película es la acción del padre, que no tramita con su hijo su propia incertidumbre por no saber lo que les depara el futuro, sino que la tramita con los demás adultos. Nos dice de este modo que la fragilidad del niño siempre es mayor que la del adulto, puesto que los pequeños además de sufrir la fragilidad de una determinada situación, sufren la fragilidad de ser niños.
A través de este breve recorrido por las mencionadas películas que en lo personal me pareció maravilloso, Gustavo nos invitó constantemente a reflexionar sobre nuestro rol como educadores, algo sumamente importante.
Me voy con una gran satisfacción de esta conferencia, pensando en la importancia de mi rol, de replantearme constantemente el cómo lo ejerzo, para poder hablar siempre CON y no solamente A los niños.
Me pareció extraordinario el trabajo realizado por Gustavo, quien nos invitó a ubicarnos en un lugar diferente para poder llegar así al reconocimiento mutuo, y que la escucha sea un derecho que realmente se ejerza en la escuela y de esta manera dejar de atender únicamente para poder actuar también, en consecuencia según lo que se escucha. Quizá la situación no llegue a resolverse, como en algunos de los ejemplos citados, pero con la escucha le damos un lugar a los niños, contemplamos lo que les pasa.
Para finalizar este posteo, quisiera quedarme con algunas frases del expositor, sobre las que me parece importante continuar reflexionando en todo momento:
“No debemos desistir nunca respecto de la función adulta”.
“A veces hay que pensar en realizar una determinada acción y asumir las consecuencias, para poder ser éticos. Esto será algo que quizá no surja de una ley racional, pero sí desde el otro en tanto víctima, en tanto ser más vulnerado que yo, que pide o que necesita de mi ayuda”.
“¿Para qué somos adultos si no podemos transmitirle nada al niño? Si no podemos transmitirle nada, ¿qué nos define como adultos?”.
“El débil es débil pero a la vez fuerte porque de alguna manera nos manda ‘tenés que ayudarme a mi’”.

“El otro es irremplazable, y por tanto la relación que establecemos con ese otro, también lo es”. 


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Conferencia: "Navegar por el universo de emociones" (Dr. Rafael Bisquerra Alzina)


Para poder dar comienzo a esta conferencia, quienes se encargaban de su coordinación propusieron realizar un juego en el cual se nos invitaba a cerrar los ojos, para dejar lo cotidiano de lado, concentrarse en el aquí y el ahora, olvidándonos de la calle, de dónde venimos…
Y luego de un momento, nos invitaron a abrir los ojos, para ver qué pasaba a nuestro alrededor, encontrarnos con otros, explorar nuestras emociones. Luego comenzaron a circular diferentes globos por la sala, cada uno con una inscripción haciendo referencia a alguna emoción. La idea fue entre todos poder jugar con esas emociones, compartirlas, contactar con ellas, quedarse con alguna, desprenderse de otras, para finalmente en palabras de la coordinadora: “entregar a un especialista en emociones que nos va a enseñar a todos qué podemos hacer con nuestras emociones”.
Me pareció una manera interesante de comenzar con la conferencia, ya que en lo personal volvía del jardín, con la cabeza en otra parte, con los nervios de no llegar a tiempo a la conferencia, pensando en todo lo que tenía por hacer ese día, y esta dinámica me ayudó a contactarme plenamente con la conferencia que se desarrolló a continuación, aprovechando esta instancia de formación al máximo y disfrutándola olvidándome por un momento del listado de cosas que tenía en la cabeza.
Para dar comienzo a la conferencia y adentrarnos en el tema, Rafael Bisquerra, expuso los principios básicos de la educación emocional, que coinciden con los dos principios básicos de la psicopedagogía:
  1. Aprender haciendo (Dewey): aprender a partir de la experiencia.
  2. Averiguar el punto en que se encuentran los estudiantes y construir nuevos conocimientos a través de este punto (Ausubel)
Entonces nos propuso a partir de dichos principios realizar un ejercicio vinculado a las emociones, que consistió en escribir en primer lugar para poder hacer esto que propone Dewey de practicar haciendo; y, entonces a partir de esta escritura poder realizar un diagnóstico para poder comprobar qué sabemos, qué no sabemos, qué sabemos a medias, y de este modo ir enriqueciendo nuestros conocimientos en el transcurso de la conferencia.
De esta manera nos propuso una serie de preguntas con la idea de distinguir entre creencias y evidencias a través de la experiencia de escribir:
  1. ¿Cuántas emociones cree que sería capaz de escribir en tres minutos? (Emociones, sentimientos, estados emocionales, fenómenos afectivos en general. No comportamientos, objetos, pensamientos, etc.)
  2. ¿Cuántas cree que escribiría en tiempo ilimitado? ¿Cómo es su vocabulario emocional?
  3. ¿Cuántas palabras cree que hay para describir emociones?

De este modo pasado un tiempo se pusieron en común los resultados, con amplias diferencias en cuanto a cantidad, pues así como algunos escribieron entre 4 y 5 emociones, hubo quienes escribieron hasta 45.
Se leyó el listado más largo, para comenzar a realizar un intercambio a partir del mismo, poner en duda algunas de las palabras de la lista, reflexionar en función a ellas, analizarlas. De este modo a través de la lectura, la reflexión y el intercambio de experiencias, modos de pensar y sentir diferentes o similares, es como pudimos ir comprendiendo en mayor medida lo que son y lo que no son emociones, para poder comenzar a ser “coleccionistas de emociones”, tal y como nos propuso el expositor, y así vivir, experimentar y sentir mejor nuestras propias emociones.
La segunda propuesta fue la de realizar una clasificación a partir de las emociones que habían surgido, para ver si podíamos distinguir categorías de emociones.
Lo primero que salió fue: “Emociones positivas y negativas”.
Lo interesante de esto fue que a partir de la mencionada categoría el expositor realizó un análisis que me dejó pensando y con el cual estoy completamente de acuerdo. Lo que nos dijo fue que positivo y negativo son palabras polisémicas, por lo que dependen del significado que le demos y los contextos en los cuales las utilicemos.
Esto me permitió reflexionar y darme cuenta de que no podemos poner en práctica una buena educación utilizando el lenguaje propio, sin analizar previamente cómo hablamos, qué decimos y cómo lo decimos. Pienso que si cada uno habla como lo piensa en su cabeza, sin saber y sin preocuparnos por lo que los otros van a comprender de lo que yo pretenda explicar, probablemente se llegue a una confusión, y en lugar de educación arribemos a una no educación.
Por ello me parece importante esta distinción que realiza en función a las categorías mencionadas, para pensar en el sentido que le damos a las mismas, ya que lo importante desde nuestro rol de educadores es que nuestros alumnos conozcan con precisión el uso del lenguaje, y el sentido con el cual se utiliza en cada contexto.
Luego de esto, no propuso realizar un recuento de palabras positivas y negativas del listado propio, valiéndonos de la presencia o ausencia de malestar en cada una de ellas. El resultado de esto fue una mayoría de palabras negativas y una minoría de positivas. Entonces nos pidió que nos quedemos con esta relación para reflexionar sobre lo ocurrido, a partir de los siguientes interrogantes:
  1. ¿Se debe al azar o tiene alguna explicación lo que sucedió?
  2. ¿Qué explicación daríamos a este fenómeno que pudimos observar aquí empíricamente?
  3. ¿Son más fácil de identificar y predominan en nosotros las emociones negativas? ¿Afloran más rápidamente?
  4. ¿Hay más palabras en el diccionario para definir emociones negativas que positivas?
De este modo luego de pensar en lo que nos planteó, y de ponerlas en común, fue sumamente interesante el modo en que sin darnos las respuestas nos fue conduciendo a que nuestras conclusiones fueran cada vez más acertadas y precisas, proponiendo nuevos interrogantes, invitándonos constantemente a pensar, a evocar momentos, etc.
De este modo, me quedo con algunas de las cosas que fueron saliendo de este intercambio:
  • Todas las emociones son buenas, necesarias, juegan una función importante en la adaptación del organismo a su entorno, pero lo malo puede ser el comportamiento que adoptemos.
  • Hay muchas mas palabras para describir emociones negativas que positivas en diccionarios. Dato empírico que refleja lo que sucedió en la conferencia.
  • Cada uno puede tener sus creencias pero la teoría de la asimetría edónica expone, justifica y aporta evidencias claras de que tenemos sensibilidad mayor para captar lo que nos afecta negativamente que lo que nos afecta positivamente. Por ello las emociones positivas son menos frecuentes que las negativas, que son de una intensidad y duración mayor que las primeras.
Lo que nos propone entonces es comenzar desde nuestros lugares a cambiar esto, de modo que la felicidad no sea un mero añadido, que se le deje de dar tanta importancia al cómo sobrevivimos, para que lo importante pase a ser el qué sentimos, proponiéndonos enriquecer nuestras experiencias y emociones positivas.
Finalizado esto, se propuso ampliar nuestro vocabulario emocional, estableciendo que las diferentes emociones se agrupan en familias, y las fue presentando y relacionando entre sí. Hizo esto a través de diferentes imágenes a fin de que pudiéramos tomar conciencia de la riqueza de vocabulario emocional dentro de cada familia, a partir de lo que cada imagen nos iba generando.
En primer lugar hizo mención a las tres emociones básicas:
  1. El miedo: terror, pánico, desasosiego…
  2. Enojo: aversión, odio, rechazo, resentimiento…
  3. tristeza: preocupación, soledad, desconsuelo, pesimismo…
Luego nos propuso seguir ampliando nuestro abanico emocional, continuando a nombrar las familias siguientes.
  1. Alegría: contento, gratificación, entusiasmo, euforia, éxtasis, alivio…
  2. Sorpresa: asombro, admiración, extrañeza...
  3. Asco: repugnancia, repulsión, asquerosidad...
En la medida en que hacía esto iba analizando las familias. Así por ejemplo, mostró un gráfico en el cual aparecíann las tres primeras formando un triángulo. Y las vinculó con una galaxia, constelaciones y la fuerza gravitacional de Newton, estableciendo entonces que en medio de estas tres emociones existe un gran poder de atracción, tan enorme que hay personas que quedan atrapadas entre dichas emociones, desde donde es muy difícil salir.
Y en función a esto, nos dice que se trata de un universo emocional en expansión, pero que dicha expansión se produce por donde decidamos nosotros, la humanidad, y por dónde se encamine la educación. Que más allá de que siempre las emociones giren en torno a las tres primeras familias, podemos vivir otras experiencias, alejarnos de ellas.
Plantea que esta expansión depende de nosotros mismos, pues tomar conciencia de nuestras emociones nos lleva a tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre lo que hacemos, y sentimos.
También nos ayuda a comprender que únicamente si estamos sensibilizados podemos contribuir a sensibilizar a otras personas, y que eso depende del profesorado en general, de las familias en segundo lugar y de la sociedad en general.
Al mismo tiempo nos explica que para los más pequeños las mejores vías para aplicar todo esto, están en el juego, pero que el reto está siempre en saber enfocarlo bien, pues lo divertido puede ser muy serio si se quiere.
Pienso que es muy cierto esto, pero al mismo tiempo, también considero que para poder lograrlo necesitamos de una sociedad lúdica, que nos apoye. Teniendo en cuenta de que lo lúdico no es lo contrario de serio, sino lo contrario de aburrido, algo que muchas veces los adultos confundimos.
Finalizando su conferencia nos invita a que continuemos aprendiendo y navegando constantemente por este complejo universo de emociones, poniendo énfasis en navegar hacia arriba, a fin de evitar quedarnos en el triángulo, yendo siempre paso a paso.
Me hubiese gustado escribir en detalle todo lo expuesto por Rafael Bisquerra, porque fue realmente magistral lo que realizó y lo que generó a través de cada una de sus palabras. Fue excepcional el modo en que me acercó a mis propias emociones, me ayudó a identificarlas, y poder de algún modo viajar hacia mi propio interior, navegar con ellas y comprender a partir de esta experiencia la importancia que poseen las emociones en nuestras vidas y en las relaciones que establecemos con las personas.
Al mismo tiempo, rescato su manera de exponer que fue completamente dinámica, pues lo principal para él fue dar la palabra y escuchar, algo que en nuestros días no suele ser tan común. Esto hizo que se generara un clima de diálogo y aprendizaje, ya que en todo momento preguntaba para conocer y construir juntos. Fue realmente un lujo la teoría y la modalidad que nos brindó.
Dejo un link donde se puede encontrar más información sobre el universo emocional: http://universodeemociones.com/



lunes, 21 de septiembre de 2015

Presentación del libro: "Educación en positivo".


Esta presentación tuvo lugar en el Museo del Libro y de la Lengua, el lunes 14 de septiembre.
Para poder presentar mejor al libro la Lic. Silvina Fernandes, autora del mismo, partió del interrogante: “¿Qué significa educar en positivo?”, a fin de conocer la importancia que posee la educación, el modo en que los adultos la brindamos, y lo fundamental de sus protagonistas, que en nuestro caso, son los niños.
De acuerdo a lo expuesto por la autora, educar en positivo implica alentar e impulsar a nuestros alumnos, pero no solamente a partir de lo que vamos a enseñar, los recursos a utilizar, las actividades que vamos a proponer. Sino también y fundamentalmente, a través del establecimiento de vínculos afectivos, amorosos, de confianza y plena entrega.
Coincido plenamente con ella, pues es a partir de la construcción de bases de confianza y afecto en nuestros niños, como vamos a poder garantizar que cada uno, desde sus particularidades y posibilidades, logre conocer y llegar a descubrir su propia manera de desplegar  el potencial latente en cada uno de ellos.
Me pareció sumamente interesante poder ser partícipe de esta presentación, porque me ayudó a mirar con otros ojos la etapa de mi vida que me encuentro atravesando.
Llegué al taller 6, estoy en una sala difícil que me hace reflexionar constantemente y reformular mis recursos, y me parece interesante poder tener en cuenta esta idea de educar en positivo ya que todos nuestros alumnos tienen un potencial. Es cuestión de poder tener esto en cuenta, ayudarlos a conocerlo y enriquecerlo a través de propuestas que atiendan a las individualidades, las posibilidades, las dificultades y fortalezas de cada uno. Propuestas que realmente se constituyan en interesantes y enriquecedoras para cada grupo y para cada niño en particular.
Se trata de estar constantemente reformulando nuestras prácticas, un trabajo que requiere tiempo, dedicación, y que en ocasiones resulta difícil. Pero me parece sumamente importante poder hacerlo orientando nuestra educación a que sea, tal y como nos plantea la autora en el libro, una educación en positivo. La reflexión que hagamos en función a nuestras prácticas cotidianas, nos va a permitir realizar pequeños o grandes cambios en pos de una educación positiva, y comprender el efecto que puede tener alentar a cada niño a descubrir su propio potencial.
Volviendo a la presentación: en ella, la Lic. María Cecilia Marino, directora de la Editorial Proyecto CePA, definió al libro como un material necesario para educadores que deseen y estén interesados en ampliar los recursos con los cuales cuentan, mejorar sus clases y el modo de vincularse tanto con sus alumnos, como con otros colegas y las familias de los niños.
Por otra parte, la autora del libro comentó que en el mismo hay diferentes aportes fundamentados desde la neurociencia, que nos abren nuevos caminos, pues nos enriquecen con conceptos que contribuyen al autoconocimiento acerca de las fortalezas y dificultades que podemos encontrar a la hora de adquirir nuevos aprendizajes, de comunicarnos y de relacionarnos unos con otros y con nosotros mismos.
Y finalmente me quedo con dos frases enunciadas por la autora en el transcurso de la presentación:
“Educar en positivo es acortar brechas entre personas, preguntar y repreguntarse, transitar con entusiasmo nuevos caminos, divertirse, apasionarse con reveladores descubrimientos, sorprenderse, emocionarse, celebrar la esencia de cada uno”.
 “Lo importante es saber y poder mantener los oídos atentos hacia nuestros interlocutores para poder responder efectivamente al gran desafío de poder darle o pedirle a cada uno lo que necesite”.
Me quedo con estas dos frases que no solo me parecieron muy ciertas, sino que realmente me encantaron. Creo que sintetizan de forma excelente lo maravilloso que es trabajar en el ámbito de la educación y de lo que ello genera.


domingo, 6 de septiembre de 2015

La República de los Niños.

Recordaba haber ido a este lugar de pequeña con mi familia, pero no tenía un recuerdo claro ni demasiado concreto.
En reiteradas ocasiones me recomendaban que llevara a mi hija a conocer, por lo que decidí indagar un poco sobre qué ofrecía este espacio. Luego de observar imágenes y leer sobre sus características, las actividades educativas y recreativas que ofrecía, decidí hacer el esfuerzo de viajar hasta allí.
Fuimos temprano y pasamos toda la tarde del domingo allí, ya que por las dimensiones del lugar y la cantidad de lugares por conocer y actividades que hacer, requiere mucho tiempo.
Sinceramente pude disfrutar en gran medida de esta experiencia, me pareció un lugar fabuloso para llevar a los niños, por la cantidad de talleres educativos, espectáculos artísticos, edificios realizados con elementos a escala de los niños, entre otras tantas cosas que ofrece.
Se trata de un lugar que posee una riqueza educativa impresionante en sus espacios, arquitectura, actividades, parques, en todo. Volví realmente fascinada de haber podido realizar esta experiencia junto a mi hija, que fue la que más disfrutó de todo.
Algunas de las cosas que pudimos hacer, fueron:
Visitar la granja, en donde no solo observamos diferentes animales, tales como caballos, chanchos, gallinas, etc. y les dimos de comer. Sino también participamos de un taller en el cual le explicaban a los niños cómo ordeñar una vaca y les daban la posibilidad de realizarlo por sí mismos, explicando cosas como: qué pasaba con esa leche luego de ser ordeñada, qué medidas higiénicas se tenían en cuenta, de qué otro modo se podía ordeñar una vaca que no fuera manualmente, cómo llegaba a nuestros hogares, etc.
Ingresar en algunos edificios que simulaban ser instituciones correspondientes al sistema democrático, tales como: la casa de gobierno, la capilla, y la legislatura.
  • En la casa de gobierno no llegamos a acceder al piso superior, pero sí recorrimos la planta baja, un recorrido interesante en el cual había dos pasillos largos, cada uno con diferentes habitaciones en las que si bien no se podía ingresar, sí se podía ver desde afuera, a través de una puerta de vidrio, su interior. Dichas habitaciones representaban las distintas oficinas correspondientes a los Ministerios de Economía, Obras y Servicios Públicos; Relaciones exteriores, Comercio interior y Culto; entre tantos otros. Lo interesante de estas oficinas era que en su interior había elementos característicos y al lado de la puerta una breve explicación de a qué se dedicaba cada Ministerio.
  • La capilla estaba ambientada tal y como cualquier capilla, pero todo el mobiliario y los elementos eran a escala. Pudimos recorrer los diferentes espacios: las butacas, el altar, el confesionario, etc.
  • La legislatura, en donde lo que más llamó mi atención y la de mi hija fue las salas destinadas a la Cámara de diputados y senadores, con pequeños bancos y un estrado.

Visitar el Museo internacional del muñeco, en el que pudimos observar un gran número de muñecos de diferentes partes del mundo. También nos encontramos con un sector sumamente interesante y educativo, que me fascinó, en donde pudimos ver recreados los acontecimientos históricos más importantes de nuestro país, como por ejemplo el Cabildo Abierto.
Espectáculo artístico El gato con botas, en donde el cuento tradicional fue recreado por personas, a través de canciones y pequeños diálogos.
Ingresar al edificio histórico, en donde a través de imágenes y pequeños textos colocados en las paredes se podía ver la historia del lugar. En el centro había una excelente maqueta de todo el predio, y en un sector unas butacas frente a un televisor en donde había también un video explicativo.

A pesar del tiempo que estuvimos ahí, no llegamos a recorrer todos los edificios, ni participar de la gran cantidad de espectáculos, actividades y talleres que el lugar ofrecía. Pero recomiendo a todo el mundo tener la posibilidad de realizar esta experiencia, excelente tanto para los niños como para los adultos. 
                     


sábado, 13 de junio de 2015

Relato: "Caminos bifurcados"


A continuación transcribo la producción final de mi relato, producto del trabajo en el espacio del EDI de Prácticas 1.
La problemática elegida y abordada en él es “La relación familia-escuela”.

                                                               Caminos bifurcados
Ingresé a la institución para realizar en ella mis prácticas pedagógicas en la sala de 5 años. En el primer día de observación, intenté mantener una mirada global, para poder recabar toda la información que el taller requería. Pero, no pude evitar que mi atención se centrara en uno de los niños de la sala.
Tadeo, con cinco años de edad, no lograba expresarse verbalmente como se esperaba que lo hiciera un niño de su edad. Percibí en él una importante dificultad en los momentos en que debía hacer uso de su lenguaje verbal, vinculada fundamentalmente con la articulación de fonemas. Esto le impedía establecer una comunicación fluida con sus docentes y pares. Situación que lo llevaba a utilizar gestos, señalar objetos, o emplear un lenguaje de señas.
En un primer momento, pensé que se trataba de alguien extranjero, que recién se estaba incorporando al país y por consecuente, a la institución. Nunca imaginé que podía llegar a tratarse de un problema de habla.
Siguiendo con mis observaciones, pude notar que en reiteradas oportunidades sus compañeros le decían cosas, como: “Sos un bebé”; “¿Todavía no aprendiste a hablar?”; “No se te entiende nada”; etc.
Al darme cuenta de que esto generaba una cierta molestia en el niño, por no ser comprendido, decidí acercarme a la docente.
Inmediatamente me informó sobre toda la situación, explicándome que Tadeo tenía un hermano mayor con una deficiencia en su capacidad auditiva y vocal. Me contó también que el niño había ingresado a la institución el año anterior, y quien era su docente en ese entonces intentó acercarse a la familia. Pero sus padres negaban rotundamente que su hijo presentara dificultad alguna en el empleo del lenguaje verbal. ¿Por qué la familia negaba la dificultad planteada por la docente?; ¿Se trataba de una familia “despreocupada” en la educación de su hijo, o con miedo de hacer frente a lo que estaba ocurriendo?
Continúe conversando con la docente, para saber qué se estaba haciendo actualmente a nivel institucional para acercarse a la familia y para ayudar al niño. Me explicó que más allá de la negación por parte de la familia, se decidió continuar insistiendo en reiteradas oportunidades, procurando hacerles entender la necesidad de llevar a su hijo a un especialista.
Sin embargo ellos permanecieron sin hacer nada, quizá por indiferencia, quizá por la dificultad de tener que aceptar la situación y volver a vivir todo lo que tuvieron que atravesar con su hijo mayor. En ese sentido, a nivel institucional, ¿se estaba actuando cuidando el qué y el cómo en los momentos de hablar, teniendo en cuenta la realidad propia de esta familia?
Finalmente, me explicó que debido a la insistencia institucional, se había conseguido la aceptación por parte de la familia de llevarlo al médico. Pero, que aún así, todavía no habían obtenido respuesta alguna.
Claramente en esta situación se evidenciaba una falta de apertura, pero ¿era de parte de la familia, de la institución o de ambas partes?
Escuchar los relatos de la docente y el haber vivido esta experiencia, me hizo encontrarme en medio de caminos bifurcados, desencuentros, broncas, y cuestionarme… ¿Podremos llegar a una educación realmente compartida?; ¿Cómo lograr establecer puntos de encuentro para constituir una alianza educativa, en pos de una educación y de un trabajo en conjunto?





"¡¿Hablando de sexualidad con los-as más chiquitos-as?! Enmarcando los temas en el Nivel Inicial" - Lic. Gabriela Ramos (9º Jornada de Actualización Educativa: "El Nivel Inicial: En busca de la identidad perdida")


El interrogante con el cual comenzó y se atravesó la totalidad de la charla fue: “¿Qué hacer desde el jardín para garantizar los derechos de los niños de recibir Educación Sexual Integral?
Para poder comenzar a responder dicho interrogante, en primera instancia se propuso definir a la sexualidad, para alejarla de lo vinculado únicamente con la penetración. La ESI abarca aspectos:
  • Psicológicos.
§         Sociales.
§         Afectivos.
§         Éticos.
Al mismo tiempo afirma: “La sexualidad nace con las personas, se desarrolla con nosotros, y muere con nosotros. Por eso, los chicos también tienen prácticas exploratorias en torno a la sexualidad”.
A partir de la definición, nos propone pensar a los enfoques propios de la ESI, desde de una concepción integral de la sexualidad, que supone:
  • Perspectiva de género.
§         El cuidado de la salud.
§       Los derechos humanos.
Para poder abordar la ESI de esa manera nos presenta distintos recursos bibliográficos:
  • ESI para la Educación Inicial.
  • Educación Sexual en el Nivel Inicial.
  • El gran libro de la sexualidad.
Luego realiza un recorrido por los contenidos y objetivos correspondientes al nivel inicial, para poder comprender en mayor medida a la sexualidad desde los aspectos mencionados inicialmente, y a lo que buscamos a partir de su inclusión en dicho nivel.
Para poder abordar los contenidos y objetivos mencionados por la licenciada, nos propone realizar un trabajo a partir de las diferentes láminas didácticas del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires).
Lámina didáctica “La sala de mi jardín”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • El conocimiento y respeto por la diversidad, en este caso familiar y racial.
  • La comprensión y expresión de emociones y sentimientos, en este caso propios: un niño manifiesta enojo en su expresión.
  • La exploración de relaciones de amistad y la puesta en práctica de actitudes que promuevan la solidaridad, la expresión de afectividad.
Lámina didáctica “Salimos a jugar”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • La escucha y el respeto: decir a los otros lo que nos pasa y escuchar a los demás.
  • Juegos para todos y todas sin hacer la típica distinción de los juguetes que son “para nenes” de los que son “para nenas”.
  • El sentimiento frente al rechazo.
  • La importancia de contar las cosas que nos hacen sentir mal: ofrecer palabras, establecer diálogos para reconocer los sentimientos de los niños.
Lámina didáctica “El juego de las diferencias”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • El respeto a la intimidad propia y ajena.
  • Conocer para cuidar: en este caso, nuestro propio cuerpo.
  • Conocer sobre los procesos de gestación y de nacimiento.
  • Hábitos para cuidar la salud.
Lámina didáctica “Así es nuestro cuerpo”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • Identificación de las partes externas del cuerpo y algunas de sus características.
  • Vocabulario correcto para nombrar los genitales.
  • Diferencias corporales entre niños y niñas.
  • Conocimiento y adquisición de hábitos relacionados con la salud.
Finalizado este trabajo a partir de las diferentes láminas, nos plantea una nueva pregunta: “¿Cómo enseñamos?”. A lo que ella misma contesta:
  • Trabajando con los emergentes, con la reformulación de las rutinas, con los conflictos entre los niños. Desde el momento en que ellos ingresan hasta que se retiran de la institución.
  • A partir de la puesta de límites cuando alguien invade el propio cuerpo. Esto contribuirá en gran medida a que los niños puedan ir construyendo su concepción sobre lo íntimo en función a la comprensión de las cosas que pueden y que no pueden hacer.
  • Desde la literatura. Por ejemplo: “El calzoncillo de Tomás”; “La bombacha de Sofía”; “Los mayores me dan miedo”; “El cuerpo de Isidoro”; “Choco encuentra una mamá”.
  • Desde películas o dibujos animados. Por ejemplo: “Shrek”, para abordar la diversidad, los distintos modos de ser mujer (no todas queremos ser princesas); “Los increíbles”, “La familia del futuro”, y “Los Simpsons”, para abordar el concepto de familia.
  • Con juegos y juguetes, por ejemplo, aquellos en los que se pueda abordar la temática “iguales y diferentes”. También será un desafío el dejar de diferenciar los juguetes para nenes de los que son para nenas, y la inclusión de los muñecos sexuados.
A continuación nos habla sobre la importancia de hablar sobre sexualidad en la escuela, ya que desde el aspecto jurídico tenemos esa obligación, por la sanción de diversas leyes. Tales como, la ley de:
  • SIDA
  • Salud Sexual y Procreación Responsable.
  • Protección integral a la niña, al niño y al adolescente.
  • Educación Sexual Integral.
Entonces, nos propone ver a la sexualidad como un derecho, para comprender que “El Estado tiene la obligación de garantizarlo, y que nosotros como escuela somos Estado”.
“Entonces nosotros como educadores debemos tener presente el objetivo de la ley, que es la prevención del abuso sexual infantil, de la violencia de género y de los embarazos no deseados”.
Me parece realmente fundamental poder tener en cuenta eso, ya que es lo que nos va a permitir empezar a construir otros modos de establecer los vínculos no solo con los niños, sino entre individuos.
Sabemos que a nivel legal es otro país, entonces lo importante desde nuestro rol será que las leyes que existen puedan hacerse realidad en los niños.
Luego nos habla sobre la necesidad de una nueva ley, ya que la sancionada es un mosaico de negociaciones políticas, por lo que “Existe mucha disparidad en su aplicación”. Incluso el Artículo 8 establece que los contenidos se pueden adecuar acorde a cada institución. En esto, pienso que ya se le está restando importancia a cada una de las temáticas abordadas en la ley y al respeto y aplicación de la misma. 
Según Gabriela: “Para las familias todavía sigue siendo un tabú hablar sobre sexualidad”. Por eso nos propone ayudarlas a entender y a confiar en nosotros, a partir de convocatorias, reuniones y charlas informativas con nosotros y con especialistas. Esto es fundamental ya que: “La ley nos habilita para hacer todo, pero sin la familia de nuestro lado es muy difícil que podamos llevarlo a la práctica”.
Finalmente se realizó un momento de intercambio con todos los presentes, en el cual se pusieron en común diferentes problemáticas vinculadas al tema en cuestión. Este momento lo consideré como de gran importancia y como el más enriquecedor a nivel personal, a partir de los diferentes puntos de vista de los presentes, de los modos de abordar los temas vinculados con la sexualidad en cada sala e institución, y de las experiencias personales.
Una frase que dijo la licenciada con la que me quedo fue: “No podemos enseñar lo que no sabemos, y de esto no sabemos mucho”. Algo tan real, porque estamos habilitados a hablar sobre sexualidad, pero los espacios de formación y actualización en función a la temática son escasos.