sábado, 13 de junio de 2015

Relato: "Caminos bifurcados"


A continuación transcribo la producción final de mi relato, producto del trabajo en el espacio del EDI de Prácticas 1.
La problemática elegida y abordada en él es “La relación familia-escuela”.

                                                               Caminos bifurcados
Ingresé a la institución para realizar en ella mis prácticas pedagógicas en la sala de 5 años. En el primer día de observación, intenté mantener una mirada global, para poder recabar toda la información que el taller requería. Pero, no pude evitar que mi atención se centrara en uno de los niños de la sala.
Tadeo, con cinco años de edad, no lograba expresarse verbalmente como se esperaba que lo hiciera un niño de su edad. Percibí en él una importante dificultad en los momentos en que debía hacer uso de su lenguaje verbal, vinculada fundamentalmente con la articulación de fonemas. Esto le impedía establecer una comunicación fluida con sus docentes y pares. Situación que lo llevaba a utilizar gestos, señalar objetos, o emplear un lenguaje de señas.
En un primer momento, pensé que se trataba de alguien extranjero, que recién se estaba incorporando al país y por consecuente, a la institución. Nunca imaginé que podía llegar a tratarse de un problema de habla.
Siguiendo con mis observaciones, pude notar que en reiteradas oportunidades sus compañeros le decían cosas, como: “Sos un bebé”; “¿Todavía no aprendiste a hablar?”; “No se te entiende nada”; etc.
Al darme cuenta de que esto generaba una cierta molestia en el niño, por no ser comprendido, decidí acercarme a la docente.
Inmediatamente me informó sobre toda la situación, explicándome que Tadeo tenía un hermano mayor con una deficiencia en su capacidad auditiva y vocal. Me contó también que el niño había ingresado a la institución el año anterior, y quien era su docente en ese entonces intentó acercarse a la familia. Pero sus padres negaban rotundamente que su hijo presentara dificultad alguna en el empleo del lenguaje verbal. ¿Por qué la familia negaba la dificultad planteada por la docente?; ¿Se trataba de una familia “despreocupada” en la educación de su hijo, o con miedo de hacer frente a lo que estaba ocurriendo?
Continúe conversando con la docente, para saber qué se estaba haciendo actualmente a nivel institucional para acercarse a la familia y para ayudar al niño. Me explicó que más allá de la negación por parte de la familia, se decidió continuar insistiendo en reiteradas oportunidades, procurando hacerles entender la necesidad de llevar a su hijo a un especialista.
Sin embargo ellos permanecieron sin hacer nada, quizá por indiferencia, quizá por la dificultad de tener que aceptar la situación y volver a vivir todo lo que tuvieron que atravesar con su hijo mayor. En ese sentido, a nivel institucional, ¿se estaba actuando cuidando el qué y el cómo en los momentos de hablar, teniendo en cuenta la realidad propia de esta familia?
Finalmente, me explicó que debido a la insistencia institucional, se había conseguido la aceptación por parte de la familia de llevarlo al médico. Pero, que aún así, todavía no habían obtenido respuesta alguna.
Claramente en esta situación se evidenciaba una falta de apertura, pero ¿era de parte de la familia, de la institución o de ambas partes?
Escuchar los relatos de la docente y el haber vivido esta experiencia, me hizo encontrarme en medio de caminos bifurcados, desencuentros, broncas, y cuestionarme… ¿Podremos llegar a una educación realmente compartida?; ¿Cómo lograr establecer puntos de encuentro para constituir una alianza educativa, en pos de una educación y de un trabajo en conjunto?





"¡¿Hablando de sexualidad con los-as más chiquitos-as?! Enmarcando los temas en el Nivel Inicial" - Lic. Gabriela Ramos (9º Jornada de Actualización Educativa: "El Nivel Inicial: En busca de la identidad perdida")


El interrogante con el cual comenzó y se atravesó la totalidad de la charla fue: “¿Qué hacer desde el jardín para garantizar los derechos de los niños de recibir Educación Sexual Integral?
Para poder comenzar a responder dicho interrogante, en primera instancia se propuso definir a la sexualidad, para alejarla de lo vinculado únicamente con la penetración. La ESI abarca aspectos:
  • Psicológicos.
§         Sociales.
§         Afectivos.
§         Éticos.
Al mismo tiempo afirma: “La sexualidad nace con las personas, se desarrolla con nosotros, y muere con nosotros. Por eso, los chicos también tienen prácticas exploratorias en torno a la sexualidad”.
A partir de la definición, nos propone pensar a los enfoques propios de la ESI, desde de una concepción integral de la sexualidad, que supone:
  • Perspectiva de género.
§         El cuidado de la salud.
§       Los derechos humanos.
Para poder abordar la ESI de esa manera nos presenta distintos recursos bibliográficos:
  • ESI para la Educación Inicial.
  • Educación Sexual en el Nivel Inicial.
  • El gran libro de la sexualidad.
Luego realiza un recorrido por los contenidos y objetivos correspondientes al nivel inicial, para poder comprender en mayor medida a la sexualidad desde los aspectos mencionados inicialmente, y a lo que buscamos a partir de su inclusión en dicho nivel.
Para poder abordar los contenidos y objetivos mencionados por la licenciada, nos propone realizar un trabajo a partir de las diferentes láminas didácticas del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires).
Lámina didáctica “La sala de mi jardín”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • El conocimiento y respeto por la diversidad, en este caso familiar y racial.
  • La comprensión y expresión de emociones y sentimientos, en este caso propios: un niño manifiesta enojo en su expresión.
  • La exploración de relaciones de amistad y la puesta en práctica de actitudes que promuevan la solidaridad, la expresión de afectividad.
Lámina didáctica “Salimos a jugar”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • La escucha y el respeto: decir a los otros lo que nos pasa y escuchar a los demás.
  • Juegos para todos y todas sin hacer la típica distinción de los juguetes que son “para nenes” de los que son “para nenas”.
  • El sentimiento frente al rechazo.
  • La importancia de contar las cosas que nos hacen sentir mal: ofrecer palabras, establecer diálogos para reconocer los sentimientos de los niños.
Lámina didáctica “El juego de las diferencias”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • El respeto a la intimidad propia y ajena.
  • Conocer para cuidar: en este caso, nuestro propio cuerpo.
  • Conocer sobre los procesos de gestación y de nacimiento.
  • Hábitos para cuidar la salud.
Lámina didáctica “Así es nuestro cuerpo”:

A partir de esta lámina pueden abordarse contenidos como:
  • Identificación de las partes externas del cuerpo y algunas de sus características.
  • Vocabulario correcto para nombrar los genitales.
  • Diferencias corporales entre niños y niñas.
  • Conocimiento y adquisición de hábitos relacionados con la salud.
Finalizado este trabajo a partir de las diferentes láminas, nos plantea una nueva pregunta: “¿Cómo enseñamos?”. A lo que ella misma contesta:
  • Trabajando con los emergentes, con la reformulación de las rutinas, con los conflictos entre los niños. Desde el momento en que ellos ingresan hasta que se retiran de la institución.
  • A partir de la puesta de límites cuando alguien invade el propio cuerpo. Esto contribuirá en gran medida a que los niños puedan ir construyendo su concepción sobre lo íntimo en función a la comprensión de las cosas que pueden y que no pueden hacer.
  • Desde la literatura. Por ejemplo: “El calzoncillo de Tomás”; “La bombacha de Sofía”; “Los mayores me dan miedo”; “El cuerpo de Isidoro”; “Choco encuentra una mamá”.
  • Desde películas o dibujos animados. Por ejemplo: “Shrek”, para abordar la diversidad, los distintos modos de ser mujer (no todas queremos ser princesas); “Los increíbles”, “La familia del futuro”, y “Los Simpsons”, para abordar el concepto de familia.
  • Con juegos y juguetes, por ejemplo, aquellos en los que se pueda abordar la temática “iguales y diferentes”. También será un desafío el dejar de diferenciar los juguetes para nenes de los que son para nenas, y la inclusión de los muñecos sexuados.
A continuación nos habla sobre la importancia de hablar sobre sexualidad en la escuela, ya que desde el aspecto jurídico tenemos esa obligación, por la sanción de diversas leyes. Tales como, la ley de:
  • SIDA
  • Salud Sexual y Procreación Responsable.
  • Protección integral a la niña, al niño y al adolescente.
  • Educación Sexual Integral.
Entonces, nos propone ver a la sexualidad como un derecho, para comprender que “El Estado tiene la obligación de garantizarlo, y que nosotros como escuela somos Estado”.
“Entonces nosotros como educadores debemos tener presente el objetivo de la ley, que es la prevención del abuso sexual infantil, de la violencia de género y de los embarazos no deseados”.
Me parece realmente fundamental poder tener en cuenta eso, ya que es lo que nos va a permitir empezar a construir otros modos de establecer los vínculos no solo con los niños, sino entre individuos.
Sabemos que a nivel legal es otro país, entonces lo importante desde nuestro rol será que las leyes que existen puedan hacerse realidad en los niños.
Luego nos habla sobre la necesidad de una nueva ley, ya que la sancionada es un mosaico de negociaciones políticas, por lo que “Existe mucha disparidad en su aplicación”. Incluso el Artículo 8 establece que los contenidos se pueden adecuar acorde a cada institución. En esto, pienso que ya se le está restando importancia a cada una de las temáticas abordadas en la ley y al respeto y aplicación de la misma. 
Según Gabriela: “Para las familias todavía sigue siendo un tabú hablar sobre sexualidad”. Por eso nos propone ayudarlas a entender y a confiar en nosotros, a partir de convocatorias, reuniones y charlas informativas con nosotros y con especialistas. Esto es fundamental ya que: “La ley nos habilita para hacer todo, pero sin la familia de nuestro lado es muy difícil que podamos llevarlo a la práctica”.
Finalmente se realizó un momento de intercambio con todos los presentes, en el cual se pusieron en común diferentes problemáticas vinculadas al tema en cuestión. Este momento lo consideré como de gran importancia y como el más enriquecedor a nivel personal, a partir de los diferentes puntos de vista de los presentes, de los modos de abordar los temas vinculados con la sexualidad en cada sala e institución, y de las experiencias personales.
Una frase que dijo la licenciada con la que me quedo fue: “No podemos enseñar lo que no sabemos, y de esto no sabemos mucho”. Algo tan real, porque estamos habilitados a hablar sobre sexualidad, pero los espacios de formación y actualización en función a la temática son escasos.

domingo, 7 de junio de 2015

“Encontrarse con tecnologías para generar proyectos TIC en la Educación Inicial” – Lic. Ana María Rolandi (9º Jornada de Actualización Educativa: "El Nivel Inicial: En busca de la identidad perdida")


En primer lugar, la licenciada definió las tecnologías como: “todos aquellos productos elaborados por los seres humanos que no pertenecen al ambiente natural del que los seres humanos forman parte”.
Luego plantea dos interrogantes, que atravesarán la conferencia en su totalidad:
  1. ¿Qué pasa con los niños y las tecnologías?
  2. ¿Qué pasa con los docentes cuando deciden incluir en sus prácticas de enseñanza tecnologías digitales.

Para comenzar a responder dichos interrogantes, comienza realizando un recorrido histórico de las tecnologías en las aulas a través del tiempo, y de cómo fueron empleadas las mismas en las prácticas de enseñanza:
Continuó diciendo que a las escuelas les cuesta mucho aceptar los cambios, pero que las computadoras y la internet produjeron un cambio profundo, que hizo inevitable su inclusión a nivel institucional.
Actualmente resulta inevitable pensarnos sin tecnologías que nos acompañen. Los niños nacen inmersos en la tecnología digital. Entonces, no propone dejar de preguntarnos si incluimos o no la tecnología, para comenzar a interrogarnos sobre qué tipos de tecnologías incluir; y cómo y por qué incluirlas.
Para ello, sostiene la importancia de un espacio curricular para docentes, ya que más allá de que todos seamos usuarios no podemos incluir las tecnologías naturalmente sin ningún tipo de formación. Pues, las tecnologías tienen que lograr constituirse en una ayuda para las prácticas de enseñanza, y así favorecer la comprensión de contenidos. Siempre tienen que ser funcionales a la tarea del docente.
En palabras de Ana María: “La inclusión tiene que ser con significatividad, con una intencionalidad pedagógica, y no porque nos resulte atractiva”.
Por ello considera fundamental la formación tanto de docentes en ejercicio como de docentes en formación, puesto que la realidad es que “las tecnologías están en la vida y están ya en las escuelas”.
Luego, nos habla sobre los Diseños Curriculares, donde aún no está completamente resuelta su inclusión. En ellos, prima la ausencia del trabajo con las TIC desde un punto de vista conceptual.
Nos explica entonces que en el año 2010 se realizaron avances en función al tema, en algunas provincias. Pero, que las inclusiones son todavía desde concepciones de TIC muy desactualizada. Las tecnologías son abordadas como un producto mecánico sin una orientación sobre el tratamiento de tecnologías digitales.
Entonces, percibimos la apertura de caminos que se están comenzando a transitar. De esta manera, nos dice que en todas las escuelas de gestión pública se está observando en las salas de 4 y 5 años, la presencia de una computadora para trabajar en la sala. El problema reside en que en los Diseños Curriculares todavía no hay una base para poder trabajar esto como contenido, y “las tecnologías digitales tienen contenidos, objetivos, propósitos, por eso tienen que ser abordadas como objeto de aprendizaje”.
A su vez nos propone pensar también en la inclusión de los dispositivos móviles, como ser el uso de tablets.
Organizando las TIC en las salas: el docente y el uso de las TIC para la enseñanza:
Aquí nos plantea el siguiente interrogante: "¿Qué objetivo tenemos para incluir las tecnologías?".
Luego, continuó su explicación a partir del siguiente esquema:
Incluimos las tecnologías digitales:
  • Porque queremos lograr un producto elaborado. En este caso utilizamos la tecnología como una herramienta. Ejemplo: un cuento elaborado desde la computadora.
  • Porque las tecnologías son atractivas para los niños. En este caso el docente tiene que tener en claro para qué las va a utilizar, el por qué y con qué sentido las incluye. De lo contrario, se puede llegar a desvirtuar la propuesta.
  • Nos dan la posibilidad de explorar, abordar las tecnologías digitales como objeto de aprendizaje. Esto es  bien específico del conocimiento del dispositivo. Acá es importante tener en cuenta que en primera instancia se precisa de un período de exploración, para luego poder darle otro uso.
  • Nos permiten comunicar mejor un contenido curricular específico. Hablamos entonces de su uso como un recurso didáctico.
  • Porque podemos comunicar o generar mayores espacios de comunicación, mediante su uso. Ejemplo: mails, mensajes de texto, redes sociales, etc.
En cuanto a las consignas:
  • Tenemos que lograr transmitirlas de manera clara.
  • Establecer en las mismas cuestiones relacionadas con quiénes serán los que van a usar las computadoras en esa propuesta de enseñanza: si los docentes o los niños. En ellas se aclarará también qué tipos de intervenciones tendrá cada uno. Esto es fundamental, puesto que los niños siempre quieren participar, colaborar, hacer sugerencias de mejora, etc.
En función a la dinámica de trabajo:
  • Podrá ser individual, en pequeños grupos o a grupo total.
  • Será importante tener en cuenta qué hago con el resto de la sala cuando se trata de propuestas individuales o en pequeños grupos. De qué manera vamos a trabajar.
En cuanto al tipo de producto:
  • Tiene que ver con qué quiero hacer, cómo lo quiero hacer, a qué quiero llegar.
Entonces, “si tenemos en cuenta todas estas cuestiones: objetivos, consignas, dinámica de trabajo y tipo de producto, vamos a conseguir una inclusión genuina, con significatividad”.
Continúa luego hablando sobre las actividades. Establece que las mismas deberán ser contextualizadas, y tener en cuenta las cuestiones recién mencionadas.
Asimismo será importante, que ofrezcamos a los niños la posibilidad de elaborar sus propias producciones, que puedan hacerlas ellos mismos. De lo contrario nos seguiremos quedando en el uso de las TIC como un mero recurso didáctico.
En palabras de Ana María: “Tenemos que pensar a los niños como productores de cultura digital, porque así les damos la posibilidad de alfabetizarse digitalmente, y porque la tecnología digital forma parte de esta cultura, desde bebés se sienten atraídos por ellas”.
Para el desarrollo de las actividades será fundamental también, tener en cuenta la “heterogeneidad operativa del grupo, habrá chicos con muy buen manejo y otros que no”.
Debemos procurar que las actividades fomenten la autonomía operativa de los niños. Para ello es muy importante la selección de recursos digitales, pensando: "¿qué me ofrece tal o cual propuesta?; ¿coincide o no con mi modo de trabajo, con mi concepción de enseñanza…?".
Finalmente fueron presentadas algunas propuestas de enseñanza de Educación Inicial en las cuales se incorporan las TIC, para orientar nuestras propuestas en las salas.
Ejemplos de ellos fueron el constructor de cuentos, que actualmente puede ser reemplazado por el powerpoint; y producciones realizadas con tablets.
La conclusión de todo esto fue: “Hoy se pueden pensar las producciones de los niños a partir de una mirada mucho más profunda de ellos. Teniendo en cuenta que los chicos tienen sentido tanto de los dispositivos, como de los cuidados que deben tener con los mismos”.

"Los límites y sus fantasmas. Bordes y desbordes de grandes y chicos" - Lic. Marina Ajzenwaser (9º Jornada de Actualización Educativa: “El nivel inicial: En busca de la identidad perdida")


La licenciada parte de una afirmación que va abriendo diversos interrogantes. La misma es: “Hay un montón de escritos sobre los límites, y aún así, es un tema que nos interroga permanentemente”.
Coincido plenamente con sus palabras, pues se trata de una problemática que nos plantea constantemente un desafío, por no saber cómo abordarla; de qué manera establecer una coherencia entre nuestro pensamiento y nuestra acción; y por el temor a sus consecuencias.
A partir de su afirmación inicial estructura su charla en diferentes ejes:
  • Desafío de educadores reflexivos e implicados
  • Interrogantes y reflexiones en función a la temática
  • Miramiento: significado y relación con la puesta de límites
  • Preguntas de siempre
Desafío de educadores reflexivos e implicados:
Nos propone aquí, partir de nuestras propias fantasías y miedos, y mirar desde una perspectiva distinta, a fin de identificarlos. Entonces pregunta: ¿Cuál es nuestra posición cómo educadores?; ¿A qué llamamos fantasmas?; ¿Cuáles son nuestros fantasmas?; ¿De qué manera influyen en nuestra manera de actuar?
De esta manera plantea lo siguiente:
  • Influyen en nuestras decisiones sin darnos cuenta:
§         Fantasías
§         Miedos
  • Aspectos de nuestras creencias
  • Lo no pensado o lo impensado
Establece que sin darnos cuenta, nuestro actuar en muchas ocasiones se encuentra condicionado por el mundo imaginario, presente en cada uno de nosotros. “Nuestras experiencias nos comandan, nos gobiernan, y a la hora de actuar, aparecen con nosotros”.
Concuerdo con su modo de pensar, pues es una realidad que al actuar y al resolver situaciones complejas en primera instancia debemos identificar qué nos sucede a nosotros a la hora de poner límites, en qué posición nos colocamos, de qué modo hablamos y qué decimos.
De esta manera nos plantea interrogantes que nos permitan reflexionar al respecto sobre nuestras prácticas cotidianas: “¿Por qué ponemos límites así?; ¿Por qué a veces varían según cada niño?; ¿Por qué a veces somos tan incoherentes con lo que pensamos y decimos?; ¿No nos escuchamos a nosotras mismas decir cosas como “sentate ahí y pensá”, “te vas a la sala de los más chiquitos”, “ya te lo dije un montón de veces”, “debo estar hablando en chino”, “te vas al rincón”, etc.?"
Y esto, ocurre porque hay un mundo que también forma parte de uno y presiona y actúa. Por ello, nuestro modo de actuar, va a tener una mayor coherencia cuando identifiquemos la presencia de ese mundo, de nuestras propias creencias, miedos, y fantasías. Cuando logremos salir de nosotros mismos, pues los fantasmas, opacan nuestra posibilidad de descentrarnos y ponernos en el lugar del otro.
Entonces, considero la necesidad de preguntarnos ¿qué le pasa y qué siente el otro?, como un modo de poder salir de nosotros mismos, descentrarnos tal y como propone Marina. De esta manera podremos identificar por qué el niño se manifiesta con una determinada conducta, que solemos considerar como “mala”, y entonces poder ayudarlo adecuadamente, midiendo nuestras palabras, ofreciendo una escucha, un apoyo afectivo. Conseguiremos así una coherencia entre lo que pensamos que debemos hacer y lo que realmente hacemos, sin terminar cayendo en esas frases clichés, que no contribuyen a que los niños puedan internalizar la norma.
Interrogantes y reflexiones en función a la temática:
Este momento de la charla fue sumamente interesante ya que nos permitió enriquecernos a partir del intercambio con todos los presentes. Nos formuló una serie de preguntas para que debatamos en pequeños grupos y después pudiéramos ponerlas en común.
En un primer momento, estuvieron relacionadas con nuestro rol:
  1. ¿Cuáles son las conductas de los niños que nos molestan/perturban?
  2. ¿A cuáles acciones les ponemos límites?
  3. ¿Qué situaciones nos hacen enojar?
En un segundo momento, se vincularon con los niños:
  1. ¿Cuáles son las causas que desencadenan estas conductas?
  2. ¿Qué estados emocionales causan este tipo de acciones?
  3. ¿Por qué los chicos molestan…etc.?
A partir del intercambio, la licenciada realizó un cuadro, en el cual transcribió las respuestas sobre las conductas/acciones y los estados emocionales que las desencadenan:
                Conductas/acciones
               Estados emocionales
  • Caprichos
  • Burla
  • No escuchan
  • Desafían
  • Agresiones físicas/verbales
  • Amenazas
  • Aburrimiento
  • Cansancio
  • Frustraciones
  • Para llamar la atención
  • Descarga
  • Angustia
  • No poder poner en palabras
  • Malestar con las familias
  • Desatención de las familias

A partir de estas respuestas, las reflexiones fueron:
La dificultad del niño es emocional, no se trata de falta de entendimiento ni se soluciona con explicaciones.
Entonces, debemos necesariamente poder ponernos en otro lugar, pensar nuestro rol desde otra perspectiva, realizando constantemente una autocrítica: “¿Miro a los niños?; ¿Me acerco?; ¿Les hablo?; ¿Los escucho?”.
"Si nosotros les hacemos preguntas a los niños como: qué parte de lo que dijimos no entienden, si hablamos en un idioma distinto, si se dan cuenta de que estuvieron “mal”… Se produce un quiebre entre lo que saben, lo que dicen para agradarnos; y lo que realmente pueden o están dispuestos a hacer".
Es fundamental darnos cuenta de que su modo de comportarse no está destinado a nosotros, sino que tiene que ver con algo que le pasa al niño, pues “no podemos sancionar y castigar un estado emocional”. Si no logramos esto, puede que por momentos los enojos sean mutuos, o que lleguemos a “rivalizar” con ellos, a ver quién gana.
Finalmente ella nos propone mirar a los niños para comprender que ellos muchas veces no saben qué les está pasando o de qué modo expresar eso. Sus impulsos aparecen sin poder ser tamizados. Entonces, desde nuestro rol tenemos que poder decir, contener, acompañar y sancionar: ofrecer una explicación pero al mismo tiempo una intervención colmada de afecto, ya que de lo contrario, no abrimos un diálogo, sino un reto y desde un lugar de poder.
Intervenciones posibles:
  • No se pregunta: ¿qué te pasa? Se le explica lo qué le pasa
  • Las acciones se limitan
  • ¿Y las emociones, se limitan?
Nos propone acercarnos a los niños y decirles: “Parece que te sentís mal. Estás angustiado. No sabés qué te pasa, yo tampoco, pero sí sé que quiero que estés bien. Sos importante para mi… etc.”. Así podremos colocarlos en un lugar de empatía para que los niños puedan darse cuenta que los reconocemos, que nos importan.
Al mismo tiempo nos invita a explicarles: “Esto no se puede. No se hace en el jardín”. Y alejarnos de los famosos “premios y castigos”, que lejos de un aprendizaje o de una internalización de la norma por parte de los niños, resultan ser meras especulaciones.
En cuanto a las emociones, Marina nos dice que las mismas tienen que ser comprendidas y no juzgadas. Se identifican y se muestran.
Muchas veces al sancionar una conducta o poner un límite, también sancionamos su estado de ánimo: “¿Por qué llorás si el que hizo las cosas mal fuiste vos?; ¿Encima te enojás?; ¿Por qué pataleás?”. Tenemos que entender que los niños están en todo su derecho de enojarse, si a nosotros mismos nos ocurre.
Para comprender mejor esto, nos propuso a continuación realizar un ejercicio a partir de diferentes fotografías artísticas de niños. Así, después de una primera percepción en la cual la mayoría coincidía en que el contemplarlas generaba ternura; se llegó a una segunda, en la cual, comprendimos que el colocar a los niños en ese lugar implica una omisión del sufrimiento infantil: ninguno parecía contento de estar en ese lugar o disfrutando del momento. Entonces vemos que esta omisión no se da solamente en el nivel inicial, sino que ya está instaurado en la sociedad.
Miramiento: significado y relación con la puesta de límites:
“Es mirar con amoroso interés a quien se reconoce como sujeto ajeno, diferente a uno mismo” Fernando Ulloa (1995)
La propuesta es entonces, poder tener miramiento. Esto significa pensar al límite como contención para finalmente poder poner un borde al desborde. Escuchar, comprender, acercarse amorosamente, ofrecer empatía. La capacidad de descentrarse, ponerse en el lugar del otro.
Preguntas de siempre:
  • ¿Qué significa portarse mal?
  • ¿Se portan mal o se sienten mal?
A partir de estos interrogantes concluye diciendo:
Si el niño se siente mal y no lo ayudamos a sentirse mejor, tampoco lo estamos ayudando a que se porte “bien”.
Tenemos que…
  • Poder analizar qué nos pasó en una determinada situación, para ver cómo actuamos y cómo nos gustaría hacerlo en otras oportunidades.
  • Superar la lógica de los premios y castigos, ya que la misma está basada en la omisión y el sufrimiento. No escuchamos realmente lo que le está pasando al niño.
  • Ayudar al niño a autorregularse, a internalizar la norma, favoreciendo el proceso de la autonomía moral.
La intervención educativa es…
  • Nuestra responsabilidad y la escuela es una oportunidad.
Tenemos que acercarnos y escucharlos, poder hacer algo diferente por los niños. Corrernos del lugar cómodo de poner el problema afuera. A esto, la Lic. Laura Pitluk, también presente, agregó: “Lo peor que podemos hacer es responsabilizar a otros de algo que podemos modificar, y mucho menos a los niños”.
En palabras de Marina: “Cuando uno se para en otro lugar y cuida al niño desde otro lugar, se pueden alcanzar muchas cosas. Si las malas experiencias dejan marcas profundas, ¿por qué no pensar que las buenas también lo hacen?”.
Considero que esta charla fue sumamente enriquecedora, ya que se trata de una problemática latente. No podemos negar que aún existen prácticas que no contribuyen a que los niños comprenda, internalicen las normas, y que nosotros también nos encontramos muchas veces implicados en ellas, por, tal y como dijo Marina en su charla, nuestro propio mundo interno. Entonces ¿qué hacemos para revertir esta situación y realmente ayudar a los niños?
Dejo a continuación una experiencia narrada por la licenciada, para invitar a la reflexión sobre la puesta de límites. En dicha experiencia se percibe con claridad el sometimiento del más fuerte al más débil:
En una sala de bebés, había una silla en un rincón, colocada de tal modo que los niños que eran sentados allí, solo pudieran observar la pared. La practicante preguntó por qué la silla estaba colocada de esa manera, y las docentes le explicaron que se trataba de la sillita de los aburridos, para que aquellos que se portaran mal se aburrieran un poquito y así tuvieran ganas de portarse mejor. Rematando su explicación con la frase: “Como siembras, cosecharás”.